Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
SALIMOS SIEMPRE CON OTRA PAREJA Y SIENTO QUE MI MARIDO Y ESTA CHICA SE GUSTAN
La autoestima no es mi fuerte y llevo toda mi vida lidiando con ella. Tiende a jugarme malas pasadas y por eso que ya lo sé, intento tenerla a raya. Pero es un arma de doble filo, porque hay veces que ves cosas raras, y ya no sabes si es esa falta de amor propio o que realmente están ocurriendo cosas delante de tus narices.
Hace un año conocí a una compañera en el trabajo que justo entró nueva en mi departamento y a la que tuve yo que formar. Desde el principio hicimos muchas migas y conectamos mucho. Tanto que realmente, a día de hoy, la considero mi amiga.
Es algo más joven que yo, siempre me pide consejos y me dice que soy como su hermana mayor. Empezó viniendo a cenar a casa con su marido en alguna ocasión y nosotros a la suya. Después empezamos a hacer planes del tipo irnos de fin de semana los cuatro, salir de copas… Solemos hacer planes juntos ya prácticamente todos los fines de semana, bien solas las parejas o bien planes familiares con los niños, pero siempre juntos. No sé exactamente cómo se han ido acoplando a nuestra vida, pero es un hecho que ha sido así y que sin darme cuenta lo he permitido. Ahora me resulta difícil decir que vamos a hacer planes nosotros solos porque ya salir juntos es casi la norma.
Últimamente en nuestras quedadas noto como cierta tendencia de esta chica a sentarse cerca de mi marido y a tocarlo, plan casual. Se incorpora y se apoya en él, o se sienta y le pone la mano en el brazo, están sentados con las piernas pegadas… esas cosas. Lo peor es que veo a mi marido muy risueño, muy extrovertido con ella, como con mucha confianza. Excesiva quizás. Los amigos deben tener confianza pero noto como que la relación entre ambos va un puntito más allá. Ella ha empezado a vestir mucho más provocativa y gasta bromas sexuales, cosas que al principio no hacía. Él, le sigue la gracia y el marido de ella está como ajeno a todo. No sé si ajeno o si consentidor. Mi marido se arregla mucho, se perfuma, tiene una ilusión por los planes que hacía tiempo que no le veía. Está haciendo por perder unos kilos y de pronto ha empezado a cuidarse, cosa impensable hace unos meses.
Cuando estamos juntos, ella busca a mi marido todo el rato con los ojos, él le sonríe. Él le tiende la copa, ella le sonríe. Llamadme loca pero siento entre ellos complicidad. Tanto es así que siento que el ambiente se está tensando hasta el punto de que, la última noche que quedamos, entre copas y risas y abrazos y bromas picantonas, en algún momento pensé que me iban a proponer un intercambio de parejas o algo así.
Esa noche, al volver a casa, hablé con mi marido y le expuse la sensación que tengo. Me dijo que eran historias mías, que veía cosas donde no eran con motivo de mis inseguridades, que sólo se divertían. Cierto es que la presencia de esta amiga está disparando todas mis alarmas, no sé si porque es verdad lo que presiento, si porque es más joven y más guapa que yo, o si es mi autoestima haciendo de las suyas y haciéndome más pequeña como siempre.
Me siento un poco angustiada con este tema y no sé si hablarlo con ella, si cortar la relación o qué hacer, pero lo que empezó siendo una relación chula y divertida se ha terminado convirtiendo para mí en algo incómodo y tenso. ¿Vosotras qué haríais? ¿Pensáis que veo cosas donde no las hay?
