Hace tres meses que soy madre. Debería ser feliz, y la mayoría del tiempo que pasó con él lo soy. Mirar cómo duerme plácidamente en mis brazos es lo mejor del día.
Pero siento que le fallo como madre. Sé que soy primeriza y todo es nuevo y sin instrucciones, pero ese miedo es real. El miedo a no hacerlo bien, a hacerle daño sin querer, a no saber cubrir sus necesidades.
Si mi bebé llora y ya he agotado todas las posibilidades que se me ocurren, me siento morir por no poder calmarme, por verle sufrir y no saber la razón, por ver que mis abrazos o el pecho no es suficiente para tranquilizarle. Y cuando llora porque he hecho algo mal inconscientemente, el sentimiento de culpa es aún peor. Como una vez que no calibré bien y le rocé con la puerta. En la cabeza, con los huesos aún cerrándose. Gracias que no llegó a hacerse nada grave, pero lloró a borbotones sin que pudiera consolarle. Siento que no le merezco como madre, que no sé hacerlo. Que me queda grande. Si la lactancia no termina de consolidarse tras tanto tiempo, si no se calma estando conmigo, si se supone que la madre es el refugio de un bebé tan pequeño y yo no termino de serlo, ¿no es normal que me sienta así?
Gracias por leerme