Hola a todas:
Os escribo con el pseudónimo de Anäis, perdonad que me esconda en él porque no quiero revelar mi nombre.
Sufro desde hace años de sobrepeso; éste es un poco emocional pero sobretodo por la tiroides, aunque me la regulen sigue igual y todo él se ha ido a mis caderas y gluteos. Tengo una talla 58-60 y soy bajita… esto es ancha de caderas.
Queria compartiros mi experiencia, desagradable, que me ocurrió ayer al salir hacia la parada de mi bus y otra que tuve buscando curro.
Iba tranquila por la calle,un poco deprisa. Delante mío había una señora mayor con un perrito caniche blanco.
De repente a mi altura un coche rojo aminora la velocidad, bajan la ventanilla y a grito pelado me dicen desde dentro «¡¡Así tratamos a las gordas!!» y me arroja un cleenex o un papel de celulosa… usado… llenos de MOCOS… como lo leéis. :( Menos mal que estaba al fondo de la acera porque no me dió… pero ahí lo vi en el suelo… era asqueroso.
Y el coche salió petado.
Yo no veais qué digusto… La señora del perrito caniche que estaba delante mio vio la escena se percató en que eran dos chicas jóvenes, yo fijaos ni las vi.
Nos quedamos la dos flipando.
Yo con un disgusto, porque no solo me habían llamado ‘gorda’ con desprecio sino que me habían comparado con un cleenex asqueroso buscándo el desprecio a mi persona.
Hace años, mi sobrepeso fue también impedimento para dejar un curriculum que además, ojo, era en color.
Cuando llegué, cuatro chicas me miraban detrás de un mostrador. Me miraron de arriba a abajo y me atendieron con la sonrisita Profiden típica de atención al cliente. Saco el curriculum… Sus caras y el semblante cambió y volvieron a mirarme de arriba a abajo esta vez con repulsión… Se las veía.
Se lo dejé, me fui y cuál fue mi sorpresa antes de salir por la puerta que escuché un ¡klong! metálico. Me di la vuelta y volví al mostrador fingiendo que se me había olvidado algo. Cual fue mi sorpresa cuando llegué ví mi CV enterito… TIRADO en una papelera metálica.
Mi disgusto fue enorme pero me repuse y elevando la barbilla dije a una de esas chicas.
-¡Eso de ahí no será un CV?
-Ay… se nos cayó.
-Es que me suena que es mi CV.
Las tias estaban rojas de vergüenza. Yo continué:
-No hace falta que me digáis que no me queréis aquí, devuélveme ese CV que me ha costado mi dinero ya lo llevaré a otro sitio donde sí me traten como persona… ¡Ah, me alegro de no trabajar con vosotros! Bye, bye…
Aunque por fuera aparentaba fortaleza por dentro en las dos situaciones me ha llevado a una llorera estos días y a un bajón en el estado de ánimo del que me ha costado salir. Y dejo para acabar unas preguntas-reflexión:
-¿Cómo es que la sociedad es cruel y violenta con quien tiene sobrepeso?
-Tienes sobrepeso y eres ya carnaza de críticas porque te imaginan como una/un zampabollos y no saben qué causa te está haciendo estar así: emocionales, enfermedad, genéticas etc…
-¿Hay discriminación laboral contra los obesos o quien tiene sólo un poco de sobrepeso? Desgraciadamente… SÍ.
¿Y a la hora de buscar empleo? También, más que nunca.
– Nadie sabe lo que se vive bajo esta piel, no existe el mito de la o del «gordito feliz», cada uno de nosotros vivimos un drama personal y emocional que escondemos y superamos con mayor o menor reisilencia; muchos también hemos tenido experiencias desagradables en nuestro entorno entre insultos, humillaciones y discriminación personal y laboral.
– Somos PERSONAS no ‘bicho raros’, ‘frikis con problemas’, ‘dejados de la mano de Dios’ ni clichés por el estilo…
Y un largo etc…
Gracias por leerme a tod@s, un abrazo.