Pues bueno, el tema es que yo, como muchas mujeres, no llego al orgasmo con la penetración, necesito estimular el clítoris si o si, así que o mi novio bajaba o me acariciaba ahí o me quedaba sin orgasmo. El caso es que una amiga una vez me llevó a una charla de esas de tapersex y descubrí un mondo de posibilidades. Al llegar a casa se lo conté a mi novio y allá que fuimos al sexshop más cercano en busca de algún juguete. Y bueno, ya os imagináis, al principio lo usábamos de vez en cuando pero la cosa empezó a ir a más, a comprar más juguetes, lencería, esposas, pinzas…
De todo hasta que finalmente llegamos al famoso satisfayer y ya nos hemos acostumbrado a usarlo a todas horas porque, bueno, es cómodo, rápido, intenso, me permite controlar cuándo y cuántos orgasmos seguidos tener… Y mi novio no tiene que estar continuamente bajando. El caso es que ya van 2 o 3 veces que mi chico se baja con todo y nada, que no hay manera, hasta que no cojo el dichoso vibrador no llego y claro, no me hace gracia ser tan dependiente, ya os imagináis mi cara cuando por ejemplo se queda sin batería en mitad del asunto o cuando nos pilla el calentón fuera de casa.