El mundo y la vida van evolucionando pero hay mentes cuadriculadas que es imposible cambiar.
Hoy en día cada uno puede escoger su camino y tomar las decisiones que crea oportunas, por mucho que se alejen de lo que se considera «lo correcto».
Hay quien, desde que tiene uso de razón, tiene en mente casarse y formar una familia. También hay quien deshecha totalmente esta idea porque tiene otra visión de la vida. Luego están aquellos que tienen otras metas personales pero creen que ambas cosas son compatibles.
¿Quiénes somos nosotros para juzgar la forma de vida que elija una persona?
Esta mañana una compañera de trabajo se me ha acercado para preguntarme cuándo pretendía encontrar novio, que ya iba tarde. Tengo 26 años pero según ella, se me pasa el arroz.
Soy una mujer joven, guapa e independiente. He tenido rollos duraderos, pero jamás pareja. ¿Por qué? Porque soy muy exigente, dicen… Yo creo que es más bien que es por que no ha aparecido el chico que me llene lo suficiente como para compartir mi vida diaria con él; o si ha aparecido alguien que pudiera ocupar ese puesto, no ha salido bien la cosa.
Pero claro, no importa si yo he decidido que prefiero estar soltera a estar con el primero que pase. No, lo que importa es que soy una mujer «demasiado exigente que quiere un príncipe azul» y que está abocada a la soltería permanente rodeada de veinte gatos y a la infelicidad.
Eso no significa que yo no quiera casarme y formar una familia… Implica que no es mi principal meta. Quiero mejorar en mi trabajo, quiero ser mejor persona, quiero quererme más, y si viene (que claro que me gustaría que apareciera alguien que me quisiera como considero que me merezco), pues mejor que mejor.
Esto viene a sacar a la luz varias cosas: primera, una mujer puede estar soltera por decisión propia o por imposición del destino, o un poco de ambas como creo que me pasa a mí; segunda, que una mujer esté soltera no significa que esté sola ni que sea infeliz, pues hay felicidad más allá de tener pareja; tercera, hay personas que siguen viviendo en la edad de piedra y que te juzgan por lo que ellos consideran que es correcto (pareja e hijos); y cuarto, como diría mi madre «PARA MALA CHANCLA, DESCALZA» o siguiendo al refranero español «más vale sola, que mal acompañada».
¿Os ha pasado alguna vez? A mí me acosan mis padres, mi abuela, algunos de mis amigos… ¿Esa presión no os agobia y os hace plantearos si de verdad algún día encontraréis a alguien que os quiera? Por que a mí sí me pasa.