Hola chicas, paso por aquí para sincerarme o quizá para buscar un poco de comprensión. Mi nombre es Cintia y esta es mi historia amorosa nada convencional:
Desde que me hice adulta me di cuenta de que soy una mujer embaucadora por naturaleza, me gusta conquistar y me sale sin querer. Me gustan los hombres, siempre ha sido así, creo que forma parte de mi carácter y de mi personalidad. El caso es que no dirías que “soy una mujer ligera de cascos” así a la primera, a mí me gusta la conquista sutil. Mi problema es que a veces siento dificultad para dejar de conquistar cuando un hombre me atrae sexualmente. Lo cierto es que desde que sobrepasé los treinta y tantos años, el número de candidatos se ha reducido de forma muy considerable, pero mi carácter embaucador me ha llevado a acudir a terapia porque pensaba que tenía un problema.
Mi historial de infidelidades no es amplio, porque comprendí que no es ético y no está bien hacer daño a las personas. Pero honestamente, yo siempre he vivido con la tentación de ser infiel. Creo que mi gran error fue perderme la etapa de los veinte y tantos con una relación demasiado estable con alguien mayor que yo. Quiero decir, siento que perdí muchos años de libre exploración y que mi libertad inicial me fue arrebatada. En esa relación si fui infiel. Pasé de ser una mujer (en realidad casi una niña) que vivía para estar en casa y hacer lo socialmente establecido a salir una noche y liarme en un baño con un tío que era cantante de grupo de rock. ¡Era como una bomba de relojería a punto de estallar! A partir de entonces mi vida cambió.
Tampoco reconozco la emoción de “estar celosa en una relación”. Sí soy una mujer que puedo llegar a enamorarme pero para mí, la percepción de pertenencia en una relación de pareja me horroriza. Y claro que me han dejado alguna vez en mi vida, y he llorado, pero nunca he hecho mucho drama de ello, simplemente he continuado con mi vida y eso ha dejado boquiabiertos a más de uno. He tenido muchos “amores” en mi vida, pero pocas relaciones serias duraderas, en parte por el miedo que tengo a no ser leal y poder hacer daño a los demás. También es verdad que los hombres de mi vida nunca se han salido del todo de mi historia, permaneciendo a veces en caminos abiertos y reencuentros a lo largo de los años. Soy muy buena amiga de mis ex porque son hombres muy decentes.
Disfruto del sexo, pero no me tiene enganchada. Puedo permanecer tiempo sin mantener relaciones sexuales, el problema es que cuando conozco a alguien compatible e interesante, me resulta muy complicado resistirme a ese encuentro sexual. Es como que detecto la tentación y empiezo a pelearme yo misma con esa posibilidad. La verdad es que las cosas serían algo más fáciles si cuando siento esa tentación no fuese recíproca, pero por lo general los hombres reaccionan mostrando interés. Como viajo mucho, suelo encontrarme con personas diferentes y exóticas, con pasiones increíbles como el arte, arquitectura, pintura… ¡no hay nada que me ponga más que un artista!
Hasta el día de hoy no me he planteado una relación simultánea abierta porque considero que es demasiado difícil para mí, no me imagino compartiendo un novio o marido con otra mujer, implicaría gastar demasiada energía. Pero, por el otro lado, tampoco podría casarme si soy honesta, porque eso de “hasta que la muerte nos separe sería una vil mentira”. No me gusta contar mentiras y tampoco me gustaría prometer algo que siento que no voy a cumplir.
Lo de convertirme en madre es algo que no me gustaría perderme, pero está claro que como no me siento socialmente encajada en nuestra sociedad, todo se complica bastante. También he conocido a muchas personas que opinan que “todas las personas son infieles por naturaleza, lo único que me diferencia es que yo hablo abiertamente de ello”.
En alguna ocasión sí que he llegado a tener parejas, pero si emprendía un viaje o estaba apartada de ellos durante un periodo de tiempo, solía conocer a alguien con quien también me apetecía pasar tiempo, a alguien a quien me apetecía descubrir. A veces ese tiempo no estaba ni relacionado con el sexo, sino salir a cenar, pasear, hablar durante horas, escribirme con ellos o descubrir quiénes eran. He llegado a dejar relaciones románticas por irme de aventura con un hombre con el cual, no tenía un vínculo romántico, solamente una amistad bonita.
He leído mucho sobre antropología y las relaciones monógamas. Si algún día en el pasado la monogamia nos ayudó a sobrevivir, actualmente es una “decisión” que es la predominante y socialmente aceptada en nuestra cultura occidental. Sentir deseo por alguien más que no sea tu pareja sigue siendo un tabú en nuestra sociedad. Lo de la exclusividad sexual podría entenderlo, pero la idea de exclusividad personal… ¡es demasiado! Y creo que está detrás de muchos sentimientos de baja autoestima, celos, posesión, dependencia emocional y dolor emocional innecesario. Realmente, ¿las personas hemos llegado a este mundo para solamente relacionarnos con x personas socialmente aceptadas el resto de nuestra vida? Yo creo que no.
Me gustaría saber si hay más mujeres que tienen esta forma de pensar y cómo viven esta forma de no amor convencional. ¡Gracias por leerme chicas!
