Hay una colega que me ha dicho de quedar y no le he respondido. Me siento mal porque no me apetece, y ella no ha hecho nada malo. Es solo que me aburro. Me cuesta conectar de verdad con ella. Y me da lástima, porque somos del mismo pueblo y sé que le han hecho mucho bullying (aunque no nos conocíamos en esa época, nos conocimos ya adultas). Me decía en una de nuestras quedadas anteriores que se alegraba de haber conocido a alguien de allí que fuera buena gente, a la excepción. Rechazarla ahora me hace sentirme una más de los que le han hecho daño, pero es que no termino de pasármelo bien.
Es muy buena persona, muy maja, no te va a hablar mal de nadie si no tiene motivos, pero es un poco «rara»: Es muy callada, le cuesta mantener la mirada, su tono de voz es raro también, pausado… Sus respuestas, comentarios o humor, aunque no sean malintencionados, no siempre van hacia dónde esperas o «deberían», y siento que eso corta un poco el rollo. Al menos a mí me descoloca. Me da pereza cuando pienso en verla otra vez. Es una mezcla entre eso y lástima, porque puedo llegar a entender por qué no cae bien, por qué echa para atrás aunque no quiera…
