Se que vienes aquí en busca de consejos, pero aquí tendrás opiniones tan dispares, que igual lo que sientes es más confusión que otra cosa. Yo no puedo darte consejo o decirte lo que creo que deberías hacer. Lo único que puedo hacer es contarte mi historia, que creo que guarda muchas similitudes con la tuya, y decirte lo que yo hice:
Cómo en tu caso, mis padres están separados. Se separaron cuando yo era muy pequeña, así que soy hija única de padre y madre, aunque la mayor de 5 hermanos. Por parte de mi madre, tengo una hermana, que es la segunda de todos, a la cual le llevo 5 años.
Mi madre es una persona con muchos problemas, aunque el principal sin duda, es el consumo de drogas. A todo ésto podemos sumarle un montón de trastornos psicológicos que nunca se ha tratado, pero qué se resumen en violencia, mentira, manipulación, y maltrato a todos los niveles.
Durante toda mi infancia mi madre me pegaba, me insultaba, me obligaba a mentir para conseguir sus «historias». Los servicios sociales estaban casi a diario en mi casa, claro que para ellos, yo sencillamente era una niña muy complicada, ¿Que iban a saber? Mi madre me obligaba a decirles exactamente lo que ella quería, incluso bajo amenaza de muerte: «De la cárcel se sale, pero del cementerio no.», «¿Quieres ser famosa? Un día de estos vas a salir en la tele si, pero tú no vas a poder verlo.» Incluso añado a qué, si se echaba algún novio (no le duraban mucho, y no hace falta explicar por qué) y me cogían cariño (ellos veían lo que mi madre nos hacía) me decía que era una pequeña guarra, y que me gustaban mucho las pollas. A todo esto vamos a sumarle palizas continúas, recuerdo incluso que me desnudaba, me mojaba con agua fría, y me azotaba con un cinturón. Me dejaba días sin comer por cualquier minucia, como por ejemplo no tender una lavadora… Y bueno, dejo ya la historia del maltrato, porque del resto, todo lo que puedas imaginar, sucedió.
A todo esto, me obligó a decirle a un juez con 7 años que yo no quería ir más a ver a mi padre (mi padre vivía en la otra punta de España). Así qué 8 años sin ver a mi padre, y con 15 años me revelé. Me dio tal paliza, que yo estallé en su contra, la puse contra una pared, y justo antes de ponerle la mano encima, vi la luz, salí corriendo, y fui a denunciar. Pasé una semana en un centro de menores (horrible experiencia), y luego le concedieron la custodia a mi padre (que tampoco se hizo cargo de mi, le pasó el marrón a mi abuela, y fin). Con 18 años, y ya que yo llevaba trabajando desde los 16 me fui a vivir sola.
Me he equivocado muchas veces, la he cagado, me he levantado, y he seguido adelante, sola. Muchas personas preciosas han pasado por mi camino, y me ayudaron, y qué suerte.
La última noticia que tuve de mi madre fue que le había dado un ictus, y que mi hermana de 18 años, estaba pagando casa, gastos, comida, y todo, con lo que le habían dado de beca, y la pequeña manutención que le pasaba su padre. En teoría mi madre no recordaba a nadie, no podía moverse, no sabía hablar, nada… En teoría. Prohibió a los médicos que nos informara, especialmente a mi. Yo conseguí el favor de una enfermera amiga mía, y de «estrangis» pudo darme información. Si, le había dado un ictus, pero apenas tenía gravedad, más allá de que una parte del cuerpo la tenía un poco adormecida, pero nada que le impidiera seguir una vida normal.
Así que directamente la llamé, le dije que conmigo no se hiciera la tonta, que si eso le servía para manipular a otras personas, perfecto, pero qué conmigo no le iba a funcionar. También le dije que me parecía de muy mala madre y mala persona lo que le estaba haciendo a mi hermana.
A mi hermana no sé qué le contó, porque al poco me llamó, me puso de vuelta y media, y me dijo que yo no era familia suya.
A los meses, me llamó una muy amiga mía, que quiere muchísimo a mi hermana. Me dijo que llamara a mi hermana, que se había ido de casa, que estaba muy mal, y que se estaba quedando en su casa, pero qué había que poner soluciones.
Fue lo que hice.
Llame a mi hermana. Y no me hizo falta que me contara mucho, como es obvio. Su padre no se quería hacer cargo de ella, y no tenía absolutamente nada.
Me la traje a casa. Yo ya tenía mi vida hecha, y había roto relación con aquello que tanto daño me había hecho. Pero no podía dejar a mi hermana a su suerte, por mucho que me dijera en el pasado que me odiaba, por muchos años que hubieramos estado sin contacto alguno, era mi hermana. Y no quería que viviera las malas experiencias que yo viví. Así que cogió un avión, y se vino conmigo a la otra punta del país.
Con ella en casa las cosas fueron claras, si quieres estudiar, yo te ayudo en todo lo que necesites, y yo me hago cargo. Pero aquí no hacemos el vago, porque somos dos, y tendremos muchos gastos. Así que si no estudias, debes buscar trabajo. En casa no te voy a poner normas, ya eres mayorcita, esto es una convivencia, sabes lo que se debe hacer en casa. Y mientras estés en el limbo, sin estudiar, ni trabajar, tu obligación será ayudarme en casa, para yo poder trabajar por las dos. Dicho y hecho.
Al tiempo ella decidió volver a la isla con su novio. Consiguió trabajo, y estudiaba y trabajaba.
La convivencia no fue sencilla, tuvimos mucho de qué hablar. Pero no me arrepiento ni un poco de mi decisión, y volvería hacerlo por cualquiera de mis otros tres hermanos.