Tengo 38 años, casi 39, y soy viuda desde hace 9 años.
Un conductor ebrio causó un accidente en el que falleció mi marido y nos cambió la vida a mí y a mis hijos.
Me costó mucho recuperarme porque no tuve tiempo para pasar el luto de una forma normal y sana: tenía una niña de dos años y un niño de tres (la diferencia real fueron 14 meses y 14 días), un negocio como autónoma que estaba despegando, una hipoteca, un padre que reclamaba atención porque estaba empezando con demencia senil y una madre con cáncer de mama en estadio 2… No pude permitirme el «lujo» de llorar demasiado porque todo el mundo me necesitaba de una u otra forma en aquel momento.
Desde mi primer embarazo, siempre estuve inmersa en una vorágine de estrés, trabajo, formación, gastos domésticos, etc. Es decir, no disfruté realmente de esos meses y acabé teniendo un poco de depresión postparto y sintiéndome culpable por no haber vivido esa etapa con más calma. Pero a los pocos meses de dar a luz, y a pesar de usar un método anticonceptivo, vuelvo a quedarme embarazada.
La historia se repitió y se multiplicaron los agobios, por lo que me sentí peor a pesar de los esfuerzos de mi madre y mi marido por ayudarme.
Después del accidente, me costó 4 años remontar a nivel económico y emocional. Mi madre salió del cáncer y prácticamente se ha encargado ella de cuidar a mis hijos mientras yo he trabajado incansablemente para tener una estabilidad económica que me permitiese respirar tranquila.
Y cuando la conseguí, comencé a sentirme muy mal.
Unas amigas me insistieron para que acudiera a terapia, y eso me ayudó mucho a terminar de pasar ese luto del pasado y a darme cuenta que una de las grandes losas que todavía me pesan es no haber disfrutado de la maternidad como me hubiese gustado. Llevo casi 6 meses tratando esa cuestión y me he dado cuenta en ese tiempo que lo que realmente quiero es volver a ser madre.
Solo lo he hablado con mi ginecólogo y mi madre, pues me da cierto miedo contarlo a alguien más de mi entorno y que me juzguen.
Conozco los riesgos, y soy consciente de que cuánto más tiempo espere, más aumentarán. Sé que no voy a arrepentirme, que estoy segura de querer eso y no es un capricho, pero quizás la presión social y de mi círculo familiar no me acompañe en este camino y temo perder a ciertas personas.
