Me da muchísima vergüenza contar esto. No conozco a nadie que esté en mi situación.
Hace ya 12 años conocí a un hombre y me quedé absolutamente prendada de él. Era atractivo, inteligente, apasionado por la cultura. Tenía dos carreras —, Historia, especialidad en la Edad Media, y Piano—, había viajado por varios países, hablaba varios idiomas, era carismático y fascinante. Y buena persona.
Yo tenía 30 años, él 33 y, por primera vez, fui yo la que se lanzó. Él se dejó querer y estuvimos juntos menos de un año. Fue él quien terminó la relación. No lo hizo de mala manera ni con intención de hacerme daño, pero desde el principio estaba claro que yo estaba mucho más enganchada que él.
Cuando me dejó, tuve un pequeño ataque de ansiedad y, quizá para suavizarlo, me dijo que en ese momento no se sentía capaz de seguir por algunos problemas familiares, pero que tal vez en el futuro… Y yo me aferré a ese “quizás”. No sabéis cómo…
Nunca he conseguido superarlo. Él se volvió a su país. Durante un tiempo, unos 2 años, le seguí escribiendo y él respondía, creo que por sentimiento de culpa. Hasta que un día dejó de hacerlo. Antes me envió un mensaje largo, como de despedida, muy correcto, sin crueldad, pero dejándome claro que no quería seguir en contacto.
Desde entonces, sigo su vida en silencio. Lo tengo en sus redes sociales, aunque él no sabe que soy yo, porque uso otro nombre. Por su trabajo conoce a muchísima gente y suele aceptar todas las solicitudes. En Instagram pocas veces publica fotos personales, son más de las giras, comida, paisajes, curiosidades sobre música clásica, pero he podido ver que está casado con otra música y que tienen dos niños. Además, tiene un pequeño canal de YouTube donde sube tutoriales de piano, más o menos uno al mes. Toca en la orquesta sinfónica de su ciudad, y a veces aparece en entrevistas o ensayos publicados en la página oficial.
Sé que esto no es normal, pero no consigo dejarlo. Es algo más fuerte que yo. A veces, me he planteado dejar de hacerlo y lo conseguido por algunos meses. Pero siempre vuelvo. Estuve con una psicóloga y me dijo que esto se debía mi inmadurez emocional y la idealización absoluta que yo había hecho de la relación.
Durante este tiempo solo ha conocido a 2 hombres más, que siempre han salido perdiendo porque los comparaba con él.
A veces imagino qué hubiera pasado si nuestra relación hubiera seguido adelante, y lo feliz que sería yo…
