Crónica de una tiranía anunciada y un presente en vilo
Antes de empezar, quiero dejar una cosa clara: lo que está pasando es responsabilidad exclusiva de mi pareja, no de ella. Llevo casi tres años con él. Él tiene 43 años y yo 40. Vivimos en un pueblo grande por decisión de los dos y ambos teletrabajamos. Nos vinimos aquí porque, literalmente, podemos vivir muy tranquilos y holgadamente con 1.200 euros al mes, todo incluido; en la ciudad pagábamos eso solo de alquiler. Además, estamos al lado del pueblo de sus padres.
Él estuvo muchos años con una chica ucraniana que fue adoptada a los ocho años por una familia de aquí, junto a su hermana. Iban a la misma peña que sus padres y él se enamoró de ella allí mismo. Ella es cinco años más joven. Empezaron a salir cuando él estaba terminando la universidad y estuvieron juntos unos nueve años. Por lo que sé, fue una relación bastante tóxica. Ella es monísima y siempre ha tenido a un montón de tíos detrás; se dejaba querer sin poner límites y eso desquiciaba a mi pareja, que por aquel entonces era muy inseguro. Entiendo que, si eres un bellezón y te acostumbran desde siempre a llevarte en palmitas, acabes haciendo lo que te dé la gana con los hombres. Es normal volverse alguien déspota o frío; creo que nos podría pasar a cualquiera y no la culpo por ello.
El problema gordo vino cuando él empezó a trabajar. Mi pareja se hizo muy colega de su jefe, de rollo surfero (pero de interior, jeje) de esos que llaman mucho la atención. No quiero alargarme mucho, pero el jefe y la novia de mi pareja acabaron teniendo un lío pasajero, nada importante. Se descubrió todo gracias a la novia del jefe, que lo dejó. Acto seguido, la chica terminó con mi pareja y se fue a vivir con el jefe, aunque dos egos tan descomunales no aguantaron mucho 1 año, y acabaron rompiendo. El surfero hizo todo lo posible por volver con su exnovia, pero no hubo manera.
A ella se le acabó la vida cómoda con el surfero e intentó volver con mi pareja, a quien también le iba muy bien profesionalmente. Él juró y perjuró a todo el que le escuchaba que jamás volvería con ella, ni loco, pero al final acabó cayendo: retomaron la relación y se casaron por lo civil. Los amigos y la familia flipaban en colores, pero ¿qué iban a hacer? Como era de esperar, unos meses tras la luna de miel, ella volvió a las andadas: a pensar solo en sí misma, a exigir una casa más grande, a cambiar de coche y a obligarle a cambiar de trabajo porque decía que se merecía algo mejor. En fin, a mangonearle lo mas grande
Y aquí repito otra vez: la culpa no es de ella por ser así, sino de él por permitirlo. Esta vez aguantaron tres años. La razón de la ruptura definitiva fue que, en una reunión con amigos, se comentó que Alemania y Suiza eran destinos donde un ingeniero podía ganar 6.000 euros al mes. Desde que ella se enteró, ejerció una presión brutal para irse. Él se negó porque sus abuelos estaban muy mayores y quería estar cerca de ellos. A ella le dio igual; al ver que él no cedía por primera vez, se comportó como una verdadera tirana. Le puso un ultimátum diciéndole que su familia era ella y no «dos viejos», cruzando la línea de la crueldad. Él se mantuvo firme y ella lo dejó. Todos sospechaban que ya estaba hablando con otro y, en cuanto lo tuvo seguro, se largó con un tio de la Comunidad Valenciana que tenia una clinica de fisioterapia y rehabilitacion. Mal no elige
A mi pareja se le hundió la vida y tardó años en superarlo. Cuando me conoció, lo vi muy tocado, pero con el tiempo superó la tristeza y estábamos bien. Sin embargo, hace un año la ex volvió al pueblo tras romper con el valenciano. . Ahora está intentando acercarse a mi pareja de nuevo, de forma muy sutil. Y veo que esto le sube el ego, aunque antes hablaba fatal de ella ahora está cambiando su actitud. Me dice que en fondo era una cria (por su comportamiento de antes) y que ahora habra madurado. Pero que para el todo es pasado. Todo es muy sutil, pero noto los detalles que me alarman: cuando va a la peña —donde coinciden con sus padres y con ella— se arregla más, se pone perfume… cuando antes iba con lo primero que pillaba. Incluso en chanclas. Y en Nochevieja, en cuanto dieron las doce fue ella quien le escribió el primer mensaje, a mi no me parece normal. Le vi la cara al leerlo y supe inmediatamente que era ella..
Él me repite que todo eso es pasado, que no hay nada. Pero mi instinto me dice que no; sigue habiendo algo. Es oír su nombre y ponerse nervioso. Ahora, en la peña están organizando una barbacoa y, como va ella, con su hermana y sus padres, él está encantado. Precisamente a esa no puedo ir yo porque ese fin de semana tengo que estar en Madrid por unos exámenes. Le he comentado que se venga conmigo a Madrid, me pagan el hotl, y que incluso podemos ver un musical, solo tengo que trabajar la mañana del sabado, cuando se lo dije que miró como si fuera una locura, por supuesto no quiere. Estoy viviendo una tortura porque, como técnicamente no ha pasado nada, no hay nada que pueda hacer, pero sé que acabará ocurriengo lo que tanto temo.
