Si alguna vez has intentado comprar ropa y te has topado con la temida etiqueta de “talla única”, sabes que vas a tener un gran desafío… Porque todos sabemos que esa talla la creo el diseñador de la Barbie para su primera muñeca.
Intentar ponerse cualquier prenda de “talla única” es como jugar a Tetris con tu propio cuerpo. Creo que es muchísimo más fácil ponerse un top ajustado justo después de salir de la ducha que ponerse esa maravillosa talla, que para nada te ajusta al cuerpo.
Y si nos ponemos a hablar de los pantalones, eso ya es jauja. ¿Me podéis explicar como podemos entrar en una talla que se aleja a todas luces de la talla que esperábamos nos cupiera? Se supone que debería amoldarse a nosotras pero NO. Se convierte en un baile que es imposible escapar (básicamente porque a mi se me atrancan).
El problema no somos nostras, es el mundo de la moda el que se empeña en que todas cabemos en el mismo patrón y nos deja en un mundo lioso de tallas. Todos los cuerpos son hermosos, pero hay quienes no quieren entenderlo. Cada intento fallido debería recordar que las etiquetas no deberían ser parte de la moda.
Así que la próxima vez que tu prenda de “talla única” te transforme en un burrito, un mantel o un ninja improvisado, no te frustres. Celebra tu creatividad y tu maravilloso cuerpo, viendo que lo está ahí es simplemente un trapo y tu eres mucho más que eso.
Y si aún así ves que esto no te encaja, siempre puedes ir a reírte un poco de todos los tops ajustados y pensar que bueno, en algún momento tendrán que respirar.
¡Vive feliz, coño!
