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Tenemos una relación abierta… pero solo por un lado
Llevo con mi novio algo más de cuatro años y la verdad es que nos llevamos muy bien. Nos compenetramos a la perfección y creo que él me da todo lo que necesito. Me siento querida y comprendida. Él es una gran persona y siempre me hace reír. Todo genial. ¿El problema? Se acuesta con otras.
La verdad es que desde el principio me dijo que él no quería una relación convencional, que quería sentirse libre. A mí me pareció estupendo, porque tampoco quiero estar pegada a mi pareja las 24 horas del día y me parece sano que hagamos cosas por separado. Pero claro, no imaginaba yo por dónde iba…
Un día empecé a sospechar que tenía un lío. Me di cuenta de que quedábamos siempre los mismos días de la semana y en los mismos horarios. Cuando pasábamos la noche juntos también era así. Os juro que nunca me di cuenta hasta que un día le propuse quedar un jueves para ir a ver una obra de teatro y me dijo: “¿El jueves? El jueves no toca”. Supongo que se le escapó o yo qué sé. Cuando le pregunté, me dijo que había querido decir que tenía otros planes. No pregunté más, pero ya me puso la mosca detrás de la oreja.
Pero un día ya me quedó del todo claro. Vino a mi casa (como cada miércoles) y le noté muy nervioso. Me dijo que tenía algo importante que decirme. Yo pensé que quería dejarlo y me puse a llorar como una tonta. Él me dijo que no era eso, que me tranquilizara. Nos sentamos y me contó.
Me dijo que otra chica con la que se estaba acostando tenía una ETS. Que él tenía que hacerse pruebas para saber si le había contagiado y que, por seguridad, yo también me las tendría que hacer.
Así, sin anestesia. Toma cubo de agua fría. Qué digo fría… ¡helada! Era un puto iceberg estallándome en la cabeza.
Apenas pude articular una frase con un hilo de voz: “Pero… ¿te acuestas con otra? ¿Desde cuándo?”
Os ahorraré los detalles de la absurda conversación que vino después. No solo había otra, ¡había otras! Tenía dos follamigas digamos frecuentes, y otras tres esporádicas. Eso sí: siempre usaba protección. ¿Gracias, supongo?
No entendió mi sorpresa. ¡Pero si siempre me había dicho que no quería una relación convencional! Le dije que quizás debería haber concretado un poco más con ‘no convencional’ y que, en todo caso, no habíamos hablado de ningún detalle sobre el tema. El caso es que quedó en que había sido un malentendido, pero yo me sentí la mayor cornuda del país y, encima, casi me pega una ETS.
Así que ahora no sé ni qué hacer. Por un lado, me siento feliz a su lado y le quiero. Y no me importa que se acueste con otras, ahora que lo sé, si para él yo soy algo más. Pero, por otra parte, yo no quiero estar con nadie más, en realidad no quiero una relación abierta. Supongo que confío en que algún día se canse de esto y tienda hacia la monogamia. Pero, ¿eso pasará algún día?
