Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Tengo 47 años casada desde los 32 con un hombre bueno al que respeto, y con el que he construido una familia estable. Dos hijos preadolescentes, una casa bonita, un trabajo que me gusta, amigas desde la universidad. Mi vida mirada desde fuera es lo que muchas querrían y yo lo sé perfectamente, por eso me cuesta tanto escribir lo que voy a escribir.
Hace ocho meses empecé a ir a pilates porque tenía la espalda destrozada de estar todo el día delante del ordenador. Me apunté a un estudio pequeño muy cerca de casa, bastante caro pero con clases reducidas de cuatro o cinco personas. El profesor tiene 30 años, es también fisioterapeuta, y es un chico amable, culto, que habla bajito y que cuando te corrige una postura lo hace con una dulzura tremenda
Al principio era una clase más en mi semana hasta que hace unos tres meses empecé a notar que me arreglaba para ir. Me ponía mallas nuevas, me peinaba antes de entrar aunque supiera que iba a sudar, y lo buscaba en Instagram por las noches mientras mi marido veía la tele al lado. He pasado de ir dos veces por semana a ir cuatro con la excusa de la espalda,cuando en realidad es porque cuento las horas para volver a verlo.
Lo que más me descoloca es que él me trata de una manera distinta, o a mí me lo parece, no lo sé. Se queda más rato conmigo que con las otras alumnas, me pregunta cómo estoy con una mirada que no es la de un profesor y el otro día ajustándome una postura en el reformer me puso la mano en la cintura y se quedó un segundo más de lo necesario. Desde entonces no dejo de repetir ese momento en la cabeza.
No he hecho nada, no he cruzado ninguna línea, no le he escrito ni le he dado pie. Pero llevo semanas pensando en él más de lo que me gustaría reconocer, y cuando mi marido me habla por las noches mi cabeza está en otro sitio y eso me genera una culpabilidad que no sé bien cómo gestionar.
Lo que no tengo claro es si lo que siento es real o es el cliché de la crisis de los 40 y tantos. Si él me está tirando los tejos o yo estoy proyectando. Si debo cambiarme de estudio mañana mismo y olvidarme del tema, o si esto es solo el síntoma de que mi matrimonio lleva años apagado y yo no quería mirarlo de frente. Porque hacía muchísimos años que no me sentía así de despierta y eso me da tanto miedo como vergüenza lovers…
