Hola a todxs! Vengo a contar mi trauma de carnaval
Cuando era pequeña, estando en primaria, las profesoras nos hacían los disfraces de carnaval a partir de unas telas que nuestros padres compraban para que saliera más económico. Hasta ahí todo bien: eran ideas originales y estábamos todos muy guapos, la verdad.
Todo funcionaba así hasta que en quinto de primaria aproximadamente no sé que profesora tuvo la idea de que compráramos todos el mismo disfraz en una tienda.
Ahora os pongo en contexto: yo era más alta que las niñas de mi clase, y estaba gorda (aunque ahora veo las fotos y no era tan exagerado como pensaba). Y entras en una edad en la que los niños de clase empiezan a decirte gorda o ballena, a escogerte de última en gimnasia, a intercambiarnos las chaquetas entre las niñas y el típico «no te abrocha», a no poder comprar ropa tallada supuestamente para mi edad, a no gustarle a ningún niño de clase y ver que si les gustaban las demás, la pediatra mandándome dejar de comer bollería y yo angustiada porque no comía eso que no me gustaba y seguía engordando… En fin, esas cosas que empiezan a hacer mella en la mente de una cría.
Y justamente ese carnaval fue el principio del cambio para mí. El disfraz me servía, pero si me sentaba iba a reventarlo. Mis padres hablaron con mi profesora, y yo dije que no quería ir disfrazada al cole, que faltaría ese día. ¿Solución de la maestra? «Cómprate el disfraz versión adulto».

No existía tal disfraz, era una idea similar pero no tenían nada que ver, ni siquiera los colores eran los mismos, y obviamente me iba grande. Al final me convencieron y fui disfrazada, y lo que tendría que ser un día divertido fue un suplicio: había niñas que estaban empezando a desarrollarse y el traje también les iba ajustado, pero ellas podían llevarlo y yo no, porque tenía más barriga; tuve que pasarme toda la mañana con 60 personas disfrazadas de lo mismo, y solo yo y dos niños más con el traje de adulto, dando el cante; «vamos a ponerlos de últimos en el desfile porque como son los diferentes…»; mis compañeros de clase burlándose del tema constantemente…
No se, a mi la situación me vino grande y realmente a partir de ahí la niña que se vestía en casa con ropa de su madre o su abuela para hacer espectáculos, la niña que se subía a las mesas a cantar o hacía numeritos de baile en el salón, desapareció. Se puso en un segundo plano para pasar desapercibida, cogió inseguridades por todos lados, y apareció esa timidez que aún me acompaña a día de hoy.
Siempre tapada lo máximo posible, buscando esconder todas las imperfecciones que yo me veía.. y nunca más disfrutando de un carnaval porque en mi cabeza seguía viéndome como la enorme, como la que no le cabe el disfraz, pensando que de nuevo se burlarían de mi…
En fin, supongo que la mayoría sabéis de lo que hablo, y si, es duro y agotador.
Este año es la primera vez que salgo de noche con mis amigas disfrazada a una fiesta. Soy consciente de que no seré capaz de vestirme como un pivón como las demás porque no lo soy, y que me veré rara con mi disfraz, y también seré la más gorda de todas, y de nuevo en la que menos se fijarán los chicos, pero esta vez quiero dejar todo eso a un lado y tomarme los carnavales como nunca me los tomé después de ese año y como debería haberlo hecho siempre: como un día para disfrutar, reírse, y sobre todo, reírse de uno mismo, que de eso va la vida, creo.