Vengo a contaros mi duda laboral porque soy súper indecisa y me gustaría tomar una decisión sintiéndome segura. Ahora mismo trabajo en una empresa en teletrabajo donde ya estuve el año pasado. Entonces todo fue bien, pero no me renovaron. Este año me volvieron a llamar, pero con condiciones peores e incluso alguna ilegalidad. He ido tirando, pero la sensación es siempre la misma: contratos mes a mes, cero comunicación, no sé qué proyectos hay ni qué previsión tienen. No me siento parte de nada y no veo estabilidad por ningún lado.
Por eso empecé a mirar otras cosas, aunque tampoco muy en serio. Apliqué a ofertas que me salían en LinkedIn y hace unas semanas tuve una entrevista que fue bien. Me ofrecieron el puesto, aunque con un sueldo más bajo del que quería (aunque mejor que el actual) y peor horario, pero con más estabilidad. Ya estaba en el punto de “o lo cojo o no lo cojo” y mi idea era aceptarlo después de organizarme mentalmente.
Pero justo ayer me llamó otra empresa a la que había aplicado en verano y que siempre me ha encantado. Nunca me la había planteado porque está en otra ciudad a la que no me mudaría, pero ahora la posición es prácticamente en remoto. El sueldo sería parecido al de la otra oferta, pero en esta empresa sí veo más crecimiento a largo plazo. Hacen cosas muy chulas, sé cómo trabajan y me motivaría muchísimo. A la vez, pienso que al ser teletrabajo quizá me perdería parte de lo interesante, y que al ser cosas novedosas igual me agobio más que haciendo un trabajo que ya controlo.
Esta mañana llamé a RR. HH. de esta empresa que me gusta tanto y les comenté que tenía otra oferta en firme, para ver si su proceso iba a ser largo o si podía resolverse en un par de semanas. Mientras tanto, la otra empresa lleva días esperando respuesta. Y aquí está mi duda real: ante la indecisión, ¿me quedo donde estoy a la espera de lo que pase, aunque en realidad ya lo tengo muy descartado? ¿Me quedo con la segunda empresa, aunque luego me quede con la espinita de la tercera? ¿Intento seguir el proceso de la tercera y decirle que no a la segunda, a ver si hay suerte? ¿O le digo que sí a la segunda, sigo con la tercera y, si me cogieran, planto a la segunda? Esto último me preocupa porque implica mudanza, quedaría fatal, y ya he tenido problemas laborales estos años (no por desempeño) y no quiero añadir otra baja más a mi historial. Y encima, las fechas que son.
