Queridxs Loversizes, me gustaría compartir mi última experiencia en el endocrino. Para poneros en situación, siempre he tenido sobrepeso y llevo toda mi puñetera vida haciendo dietas, de endocrino en endocrina y tiro porque me toca. Con 24 años, peso 108 kg y mido 1.70 cm. Soy consciente de que necesito bajar de peso, y ahora me siento preparada, con la fuerza de voluntad suficiente como para comprometerme bien y lograr mis objetivos. Hace unos días fui a uno de los mejores endocrinos de Madrid (se supone). Os resumo la experiencia a continuación.
En primer lugar, tenía la cita a las 19.15h y el señor Dr. C. apareció por la consulta a las 19.25h, habiendo además otra paciente que estaba citada a las 19.00h. Cuando entré, me preguntó la intención con la que había ido a su consulta, yo respondí “me gustaría seguir una dieta equilibrada para bajar de peso compaginándolo con ejercicio físico”.
Inmediatamente me contestó “bueno, vamos a ser sinceros, tú eres carne de quirófano”. Después, comenzó a hacerme varias preguntas, por ejemplo: ¿antecedentes familiares de diabetes? sí, mi madre y mi abuela; ¿antecedentes familiares de tiroides? sí, mi madre y mi tía; ¿síndrome de ovario poliquístico? creo que no; ¿resistencia a la insulina? no lo sé; etc. De repente, resopla, se quita la mascarilla (en una sala de un bajo sin ventanas, nada Covid free) y me dice: “igual tienes suerte y con un medicamento consigues bajar algo de peso, pero es que te sobran 35 kilos bonita. Milagros no hacemos, pero vamos a intentar salvarte”. Yo asentía a todo lo que este hombre decía, y en cuanto terminó de soltar su discurso carente de tacto y empatía, me levanté para irme y justo antes de salir por la puerta me dijo “es que eres guapa, pero no te sacas partido con esos kilos”.
Conclusión: Tengo mis dudas de que sea el mejor endocrino del mundo, pero yo desde luego no pienso quedarme a comprobarlo, porque si lo hago tengo claro que luego voy a tener que gastarme más dinero en un psicólogo que en la dieta y el gimnasio.