«A veces, cuando estaba con él, después de intensas cesiones de compartirnos hasta los huesos, nos recostabamos y esperaba que Morfeo pasara a ver nuestros cuerpos aún latentes y nos llevara al descanso profundo. Nunca podía, no podía lograr dormir a su lado, él tenía el alma demasiado ruidosa, yo lograba escucharla a través de su respiración, sabia como le agobiaban los problemas que dejaba a lado para tener un buen polvo, pero ni así lograba que desaparecieran»
Un intento.
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