Hay cosas en este mundo que realmente me fastidia, que realmente no tolero. La presión de esta sociedad es la primera y mayor de todas ellas. ¿A qué edad debemos cansarnos? ¿ser exitoso es lo más elemental? ¿cuanto ganas? ¿Que sabes hacer? ¿Que rol representas dentro de esta sociedad? ¿Realmente eres productivo? ¿A qué edad te gradúas?
Todas estas preguntas han rondado mi cabeza o peor aún han salido de la boca de algún individuo que se cree superior y que me hizo sentir realmente mal. Es lo que hace cuestionarme a mis 22 años de edad ¿Que realmente es la vida? ¿Un hermoso y largo plazo en esta tierra, lleno de aventuras y vivencias apasionantes? Ó ¿Un infierno laboral que se parece más un paso por chernobyl?
En este punto me parece totalmente entendible como en esta generación no dejamos de hablar de enfermedades como la ansiedad y la depresión. Como cada día nos sentimos agobiados por el mañana, viviendo en una eterna competencia de quien es el mejor. ¿Donde quedó el aprendizaje por placer? O ¿ el desarrollo del alma y el espíritu?
Es increíble como nosotros mismos a veces nos auto-saboteamos y nos abarrotamos de cosas por hacer, dudamos de nuestras habilidades y siempre estamos en busca de más, como si llenamos constantemente una bolsa con un gran agujero al final, llenos de miedos a no ser suficientes.
Si alguna vez te has sentido como yo, como una simple gota en un gran mar. O como una personas con una gigantesca lista con muchos checklist sin marcar. Te invito a despojarte de todos estos pensamientos y mandarlos directamente a la basura.
Simplemente te recuerdo que SOMOS…
Somos seres que como un suspiro vivimos por un tiempo no determinado. Quizás sean 60 o 80 años. Quizás más o tal vez menos. Pero hagamos que cada segundo que nos regale la vida valga la pena recordar. Sin presiones, sin apuros, sin correr como si nos persiguiera la mismísima Annabelle. Recordemos que el tictac del reloj con o sin nosotros seguirá su curso.
Att: @mariannigtm