Estando embarazada de 24 semanas se me rompió la bolsa y tuve que ingresar de urgencia y mantenerme lo máximo posible en reposo absoluto. Fue un shock y un disgusto muy grande acompañado del miedo que tenía por que pudiera nacer ya, o algo peor como perder al bebé. Los primeros días estuve llena de medicación, y muy nerviosa, apenas dormía, tenía ansiedad y encima me salió diabetes gestacional. Pero sobre todo, lo que peor llevé fue no poder ver a mi otro bebé, que por aquel entonces tenía 12 meses y no dejaban que me visitara. Yo conté la situación a toda mi gente más cercana, en concreto, tengo un grupo de WhatsApp con otras tres amigas de la infancia donde lo conté a la vez. Enseguida una de ellas, llamémosla Matilda, se ofreció a darme todo su apoyo y venir a verme, otra —Jacinta— solo me dio ánimos, cosa que entendí porque no vivía en mí misma ciudad. Los primeros días no quería visitas, me pasaba el día estresada y llorando y necesitaba estar tranquila solo con mis padres y mi marido.
A media que fueron pasando los días, Matilda me preguntaba a diario qué tal iba y me siguió insistiendo para venir a verme a lo que finalmente cuando me vi con fuerzas accedí y abrí la veda para recibir visitas de todo el mundo que quisiera. Esto me vino muy bien, estuve recibiendo muchas visitas y sirvió para desconectar y pasar ratos diferentes que por momentos se hacían eternos. El problema llegó cuando una chica —Susana— que me había presentado Jacinta hace años, y a día de hoy es mi amiga también, quiso venir a verme, por supuesto le dije que si. Siempre tenía que cuadrar horarios porque yo visitaba todos los días monitores y muchas veces surgían imprevistos porque de vez en cuando tenía hemorragias y me tenían que trasladar de sala. El día que Susana vino a verme se lo comentó Jacinta y acto seguido recibí un WhatsApp de suyo enfadada diciéndome que parecía que las visitas estaban restringidas a gente vip, que yo no le había dicho nada de que viniera a verme. Aclaro que yo nunca dije nada a nadie, todo el mundo que vino a verme fue por propia voluntad. No iba a obligar a nadie, y además en los 20 días que llevaba apenas me había escrito para preguntar qué tal iba.
En ese momento no entré en discusiones porque a parte de que soy una persona a la que no le gusta discutir, no estaba para añadir más problemas a los que ya de por sí tenía. A las 4 semanas finalmente nació mi bebé (con 28 semanas), la recuperación posterior fue muy lenta, había sido cesárea y al final estuve en el hospital más de un mes sin apenas moverme por lo que apenas podía caminar. Me encontraba, aparte de psicológicamente, físicamente mal. Cuando a mi bebé le dieron el alta, a los 5 días le tuvieron que volverle a ingresar con oxígeno, y a la semana, otra vez. Respiratoriamente ha tenido bastante problemas, con apneas y atragantamientos, y ha sido una época muy muy dura. Jacinta desde ese momento que se enfadó, Jamás me ha preguntado qué tal estoy o qué tal el bebé desde entonces. En todo el año pasado nos hemos visto 1 vez donde conoció al niño (ya con 6 meses) en el cumpleaños de Matilda, sino ni eso. En navidades nos felicitamos la Navidad y poco más. El caso es que en cierta parte a mí me da pena, me pregunto qué le pasa por la cabeza, si he hecho yo algo mal o por qué se ha comportado así. Cuando se lo conté a Susana me insistió en que hablara con ella, una amistad de hace casi 20 años no debería perderse de esta manera. Me dice Susana que Jacinta lleva un año y medio complicado, pero a mí no me ha contado nada, a diferencia de que yo sí, le conté el momento por el que estaba atravesando. Por eso, yo me resisto a escribir, porque considero que es ella la que no se ha portado bien conmigo y es la que si quiere mantener la amistad debería escribirme. Ahora mi bebé tiene 12 meses y a veces tengo la tentación de hacerlo, por lo menos para averiguar de una vez qué le pasa conmigo a pesar de no haberse preocupado por mí en un momento tan vulnerable ni haber tenido la confianza de contarme si tiene algún problema. ¿La escribiríais? ¿Soy demasiado exagerada? O ¿Lo dejaríais pasar?
(editado a petición de la autora)
