Buenas lovers… hace unos meses escribí contándoos cómo comencé a conocer y relacionarme con un chico musulmán.
En estos momentos creo que la historia ha llegado a su fin y no consigo sacarlo de mis pensamientos ni de mi corazón.
Pasamos unos meses en continuo contacto, viéndonos a diario, viviendo una de las historias más románticas de mi vida. Veía en él cosas que me rechinaban y se las trataba de explicar; era un continuo de yo abrirme, contestar a todas sus dudas, pero en el momento que a mi se me planteaban preguntas de lo que sentía él, rara vez encontraba respuesta. Sexualmente es un mundo a parte el que descubrí…y emocional también, ya que compartíamos ese misticismo que no he llegado a sentir antes con ningún chico. De alguna forma que no me explico, he llegado hasta sentir deseos de ser madre. Lo pienso ahora y cosas como acariciarme la tripa, hablar a cerca de ello, incluso llegar a soñarlo han debido provocarlo (nunca antes lo había sentido).
Pero la desconfianza era continua, este sueño creo que fue una advertencia de mi subconsciente. Yo, con nuestro niño en brazos le decíamos adiós preguntándome si lo volvería a ver y teniendo muy claro que él se iba a pasar tiempo con su otra familia…de su cultura, claro.

En este tiempo, mi padre me echó de casa (entre otras cosas más fuertes) al verme relacionarme con él, el resto de mi familia no llegó a saber de la historia. Teníamos intenciones de vivir juntos, viajar, conocer al resto de mi familia…y estas navidades han sido el detonante por el que él ha decidido terminar la casi-relacion. De un día para otro, siendo muy consciente de mis dudas, ha desaparecido de mi vida. Quiero pensar que ha apostado por su familia, su cultura, su religión…y por esta razón ya no puede/quiere verme más, aún teniendo sentimientos por mi.
Es difícil aceptar la realidad, sé que prefiero ver ese lado romántico a sentirme utilizada durante este tiempo, porque el tiempo que pasamos juntos fue feliz para ambos y me está costando mucho pasar página. Creo que en el fondo siempre lo tendré presente.
No me arrepiento de nada.