Todo lo que está saliendo últimamente, el caso Pelicot y el resto de casos similares que se están destapando, los grupos de WhatsApp y Telegram donde se comparten vídeos íntimos y como si nada, parecer ser algo demasiado común.
Hace unos meses además salió el caso de Gijón, el de las dos chicas y los dos chicos portugueses. Ahí se habló de denuncias falsas, de relatos que no cuadraban, de un vídeo o audio que terminó siendo clave. Y más allá de todo lo que se pueda analizar de ese caso en concreto (porque da para debatir sobre varias problemáticas) a mí se me quedó otra cosa rondando: por qué estaba grabando ese chico? lo hacía “por si acaso” ante una posible acusación? porque no es la primera vez que leo comentarios que dicen que va a haber que grabar las relaciones para evitar acusaciones, igual que como dicen que «va a hacer falta firmar un contrato antes de follar». O lo hacía porque estaba grabando relaciones sin consentimiento y punto?
Hace años tuve una pareja a la que pillé un par de veces grabándonos mientras manteníamos relaciones. Sin decírmelo, sin pedirme permiso, en posiciones en las que yo no le estaba viendo. Yo sé de dos ocasiones, pero podrían haber sido más. Cuando me di cuenta se lo dije, pero no como reproche ni como bronca. Más bien en plan “oye, sé que has grabado”. Y en ese momento no sentí miedo. Tenía plena confianza en él. Pensé que sería algo de morbo para su uso personal y ya está. No soy de enviar contenido, pero en esa relación incluso envié un par de fotos. Nunca pensé que eso pudiera tener más recorrido.
Ahora, viendo todo lo que estamos viendo, pienso: y si sí? y si esos vídeos están en algún sitio? y más allá de esos videos que se que existen o existieron, y si alguien más me ha grabado sin que yo lo supiera? Porque muchos de los polvos que he tenido han sido de una o dos noches, con gente con la que no había confianza real. Y no es lo mismo que te grabe una pareja estable a que te grabe un rollete o casi un desconocido.
A raíz de todo esto me he montado una especie de protocolo mental. Intentar que, si pasa algo, sea en un sitio bajo mi control y no en el suyo. Si es un hotel, entrar yo primero y no dejarle solo en la habitación. Saber dónde están los móviles mientras estamos manteniendo relaciones. Incluso dejarlos fuera de acceso fácil. No sé.
Hace unas semanas me salté todas mis propias normas. Me fui a casa de un chico que conocí esa noche. Ni conocía a la persona ni era un sitio mío ni nada. Me quedé a dormir allí. Y lo peor fue sentirme mal conmigo misma por haberme saltado el protocolo que yo misma me había montado.
Ahora estoy conociendo a otro chico y de momento siempre hemos ido a mi casa. Se lo he dicho tal cual, que lo prefiero así, y ya está. Pero siendo realistas, eso no es sostenible a largo plazo. En algún momento tienes que ir a su casa. En algún momento tienes que confiar. Y pasará o no pasará.
Lo que me agobia es que este sea un nuevo asunto en el que pensar cada vez que me desnudo. Que haya un pequeño miedo de fondo que antes no estaba. No quiero vivir desde la paranoia, pero tampoco quiero ser ingenua. Y me parece fuerte que estemos en este punto.
