No sé si esto lo va a leer alguien en la misma situación pero necesito sacarlo de dentro porque me pesa, antes de nada ya solo gracias por leer
Me separé cuando mi hijo tenía dos meses. La decisión no fue fácil pero era necesaria. El no era mala persona, pero no era la persona con la que quería criar a mi hijo. Había muchas cosas que no funcionaban, mucho desgaste, y yo no quería criar desde el rencor ni desde la incomodidad constante. Así que me fui.
Intenté mantenerme a flote como pude. He ajustado gastos, el padre colabora en lo que puede económicamente y aunque no es una relación conflictiva, no me da para vivir sola con un niño pequeño. No llegué y ya está. Así que empaqué lo que pude y volví con mis padres.
Mis padres me han abierto la puerta sin preguntas, con todo el amor del mundo y estoy segura de que lo hacen con gusto. Pero eso no quita que cada noche mientras mi hijo duerme a mi lado en la cuna que era mía cuando era pequeña, yo sienta que he fallado. Que no he sido capaz de darle el hogar que imaginaba. Que soy una madre que ha tenido que retroceder en lugar de avanzar.
Sé que estoy haciendo lo que puedo. Sé que es un momento, no un destino final. Que tener una red familiar es una bendición y no un castigo. Pero también sé que duele. Duele profundamente sentir que te has esforzado al máximo y aun así no ha sido suficiente.
No quiero compasión, ni frases vacías. Solo quería decirlo en voz alta o al menos escribirlo. Porque me siento en tierra de nadie. Orgullosa de haberme ido. Agradecida por tener a dónde volver. Y al mismo tiempo rota por dentro por sentir que he fracasado.
