No sé ni como ni desde cuándo, pero siento que mi felicidad depende de si estoy o no con mi pareja y eso me horroriza.
Historia rápida: vivimos lejos de mi familia y yo voy a visitarlos sola con frecuencia. Antes me lo pasaba de coña, para mí era una semanita “de descanso”, de volver al nido con mis padres, de salir con les amiges y luego volvía a casa triste por dejar a mi gente pero con alegría de volver a ver a mi pareja. Sentimientos completamente sanos.
Pero desde verano, cuando voy de visita a casa de mis padres, la semana se me hace eterna, solo quiero estar con él, pienso todo el rato en él, ¡como una quinceañera vamos! Solo que ya tengo 30 años… Lo peor: que hasta me pongo de mal humor… ¡vaya! qué desprendo toxicidad…

No sé de donde puede venir :
– confío en mi pareja, no ha ocurrido nada y encima estamos mejor que nunca.
– Siempre he sido una persona independiente me ha encantado hacer y deshacer a mi rollo (nada de infidelidades).
– Me llevo genial con mis padres y mis amiges. No quiero estar de morros el poco tiempo que pasamos juntes.
– Reconozco la importancia de la privacidad y de la vida individual. Las parejas no son packs indivisibles.
A alguien le ha pasado algo tan heavy ¿ qué habéis hecho para combatir la dependencia ¿
Sé que ese sentimiento no es sano, pero no puedo cambiar. Yo no sé si es porque estamos juntes 24/7 mi pareja y yo, si son las hormonas o qué, pero odio sentirme así.
Absteneros los que le llaméis loca.
Gracias.