Hola a todas, escribo para poder desahogarme, simplemente, no necesito ser juzgada ni señalada, creedme que de eso voy servida, sé que esto es algo que pocas podréis entender, pero es mi historia, y necesito soltarla.
Desde un tiempo mi vida no es la que quiero, y no es porque me falten cosas, no, el problema soy yo, que no me sé encontrar. Debido a mi carácter, aplaco ese malestar controlando la ingesta alimentaria, sí, esto es así, y también me castigo si me toca salir a cenar o hacer alguna comida normal «en compañía». repito, es mi vida y mi decisión y a mí me hace sentir estable y dentro del mundo, y si es malo, es malo sólo para mí.
Debido a esto he perdido peso, y personas de mi entorno empezaban a estar preocupadas, mientras que otras, y gracias a Dios, no le han dado ninguna importancia. Hasta aquí todo controlado. Pero hace unas semanas reapareció alguien que ha significado mucho en mi vida y que, como casi todo lo que me ha importado desde pequeña, se fue sin dar portazo. Dicen que aquello que se va solo también vuelve solo. Después de unas super semanas de verano mi ansiedad comenzó a crecer, muchas salidas, muchas comidas, muchas cenas y un toque de queda para llegar a casa, o no, que se sumaban a no poder volver y quedarme en la suya, descontrol al fin y al cabo, y esconderme todo el rato.
Esta persona siempre ha criticado de mí mi hermetismo, sin saber que probablemente no me había sentido tan a gusto y segura con alguien nunca jamás. Así que, en una de estas de confidencias pijamas y chupitos, olvidando todos mis principios, piripi, vulnerable y en confianza, le dije que probablemente sí tuviese algún problema, pero que no me juzgase, que era mío y no pasaba nada.

Bien, al día siguiente habló con mi familia, les planteó todo, sin darme la posibilidad de explicarme, rompiendo la línea de aquello que se cuenta porque a lo mejor necesitas un poco de oxígeno, no le importó ni cómo estaba, ni cómo me siento, no me hizo ninguna pregunta, y a mis espaldas llamó a mi familia. No tuvimos una conversación después de esa noche y su posterior revelación a mi gente. Y se fue, me bloqueó de su vida, porque «no sé resolver conflictos», porque «no sé ser feliz», porque «necesita paz y yo desequilibro a cualquiera», porque «creo que todo el mundo está en mi contra», y que si no cambio «ya vendrá a traerme flores».
En relación a mi familia, para qué explicar nada, «ha sido una forma bochornosa de enterarnos de la verdad», «haber confiado antes en alguien de la calle», «nos has traicionado», «vamos a ingresarte», «con todo lo que tienes y el futuro laboral brillante que se te abre este año», «porqué, cuanto, cuanto y como» y mil preguntas más que se resumen en que es mi vida y que, lo siento, pero no quiero ser ayudada. Después de eso cada uno a su casa y Dios en la de todos. Por lo menos supongo que han aceptado que es cosa mía, no me importa, no esperaba ni más ni menos, hace mucho que no espero nada.
La verdad es que, si antes me sentía como una mierda, ahora ni me siento. Reconozco el atisbo de felicidad que pude probar durante los días en que esta persona estaba cerca, casi casi me sentía viva, supongo que por eso me vine arriba, pero ser yo no funciona, se me da mucho mejor ser la que todos esperan. He aprendido mucho, y estoy muy enfadada con el mundo, con él, con ellas, conmigo por haberme dejado ver. Siento odio más que tristeza. Pero cojo aire y cuando lo suelto ya no hay ni eso.
Mi lista de cosas que «soy» ha aumentado de forma exponencial esta semana, y yo que pensaba que nadie era más dura conmigo que yo misma… Me equivoqué, puse en manos equivocadas algo privado, para mí comparable a un pedacito de órgano vital, y he visto cómo han jugado al futbol con él.
Y por eso ya no me pasará nunca más, y si quiero seguir siendo «un saco de huesos» «chicha sin sentido», «la señora mayor de Algo pasa con Mary» o «dar asco», gracias, es mi problema.
Ahora mismo solo quiero pasar desapercibida en el mundo, y mandar en el mío, esa es la única libertad que me queda. Nada más.
Gracias por ser espacio de expresión al que ir siempre.