¿Has llegado a pensar que el problema no esté en los demás sino en ti misma? Porque, desde luego, a mi la energía que trasmite tu postura no me inspira algo bueno y, por lo que veo, no soy la única que lo ha sentido así.
A veces caer siempre en la misma piedra no es más que por repetir siempre los mismos patrones y, como bien comprenderás, nada cambia si tu misma no cambias aquello que puedas estar haciendo mal.
Tod@s hemos vivido desamores. Desengaños amorosos que nos han hecho dudar de nosotr@s mism@s, que nos han hecho sentir pequeños. Y a veces si, podemos llamarlo mala suerte, pero, siendo sinceros, más a menudo deberiamos llamarlo FALTA DE AMOR PROPIO.
¿Realmente crees que es realista pensar que «no estás tan mal» y que el problema «tiene que ser de los demás»? Porque quien no te encaja es siempre un desgraciado superficial. Y a quienes si nos encaja alguien, quienes si mantenemos felizmente una relación, es meramente por ser unas barbies, tener suerte o bien porque nos conformamos con cualquiera con tal de no estar solas. No sé…
Entiendo perfectamente tu frustración, pero no considero que estés siendo justa.
Yo también pasé años preguntándome por qué nunca nadie podía fijarse en mi, y en por qué tenía tan mala «suerte». Y lo cierto es que la «suerte» me la buscaba yo misma por mi «inadecuada» actitud. Puede que no fuera mala persona, siempre tuve un muy buen fondo, pero mis inseguridades hacían que perdiese mi esencia, todo mi atractivo.
Trabajarlo no fue fácil, y a día de hoy sigo aprendiendo a ser más persona que miedo e inseguridades.
Pero fue en este contexto de amor propio en el que, sin esperarlo si quiera, conocí a mi marido. Ahí empezó una relación súper bonita, sana y estable, nacida del reencuentro con una persona que, en su momento, conocí a traves de una app similar a Tinder, pero a la que ni siquiera le había dado una oportunidad.
Ahora nos reímos de que en su momento «le ignorase» porque «todos los hombres son iguales, y a mi nunca nadie me iba a querer» y ahora tengo a mi lado a una persona increible, que me hace tremendamente feliz y con quien tengo un proyecto común: nuestra pequeña familia que crecerá en tan solo un par de meses.
Y que decir que le conocí en mi «peor» momento físicamente hablando. Porque si, fue cuándo más gorda estuve, pero también cuando más feliz he sido por todo lo que me quería a mi misma.
Ya ves cómo cambian las cosas según orientes la vida. Espero que pronto tu también logres encontrarte a ti misma y, ai tiene que llegar, ya llegara quien te acompañe, si eso al final es lo de menos cuando te tienes a ti ❤