Mi nombre es H, «h» de HARTA.
Veréis, resulta que tenemos chica nueva en la oficina; chica nueva que van ya 6 meses. Y yo ya no sé cómo decirle las cosas para que me entienda. Por ejemplo, en lo que va de tarde lleva dos; una, que por precaución haga una copia de lo que va haciendo en el día en el ordenador porque falla mucho, y dos, que cuidado con mover unos archivos a otra carpeta porque se pueden perder.
A la primera me viene toda sorprendida,
– «H ¡no sabes lo qué pasó!»,
– No
– He tenido que volver a hacer esto,¡ media hora perdida!
– Sí, por eso se te ha dicho mil veces que hagas esto así
– Bah lo he vuelto hacer y ya (cara de mierda)
– Ya pero yas perdido media hora, otra media hora va una hora, una hora que has perdido y que sabes que luego nos tendremos que quedar otra hora más
-Ya lo siento
Al rato…
– H, no sabes qué
– Sorpréndeme
-He perdido esto, ¿y ahora?
– Ahora tienes que volver q a hacerlo por eso otro.
-Pues siempre lo hago así y nunca pasa nada
-Pero a veces sí
-Pero que yo recuerde no
– Que tú no recuerdes, pero si te tiene pasado
-Bueno ya te digo que no lo recuerdo, así que mejor el siguiente ya lo haces tú que controlas más .
Y así todos los puñeteros días con chorradas que tengo yo que apañarle porque soy la que más controla, porque si no, no sale el trabajo de ninguno.
Cuando se espabila es cuando le hablo mal y no quiero hablar así, pero parece que si no le hablas a gritos no espabila.
¡Joder! Y mientras yo estoy escribiendo esto porque estoy esperando a que acabe lo suyo, se ha ido a tomar un café que está cansada de estar tantas horas aquí…
¡Para eso sí que tiene espabilación!
Y no, no puedo enviar mi trabajo sin juntarlo con el suyo y mi jefe pasa de todo.