Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Aprobé unas oposiciones estatales y quedé en las primeras posiciones, con la opción de poder irme a donde quisiera de España. Vivía en Madrid, donde me mudé para vivir con mi pareja hacía 8 años, pero la relación terminó hace 2 por infidelidades y otras mentiras de él y lo único que quería era «empezar de cero». Así que me aventuré a escoger destino más lejos aún de mi familia, donde nadie me conociera, y empezar de cero a mis 32 años.
Soy una persona bastante valiente y creía que era el momento de tomar decisiones por y para mí y aunque me equivocase, aceptaba el riesgo.
Al mudarme, busqué un centro de entrenamiento para continuar haciendo deporte, ya que suelo ir a clases 5-6 días a la semana y me apunté.
A la semana de estar acudiendo, llegué tarde a clase y un chaval se me acercó diciendo que se había quedado sin pareja en el calentamiento y si quería ponerme con él. Le dije que sí, sin más. El caso es que tras la clase empezó a interesarse por mí, y las siguientes semanas hizo por coincidir conmigo. A mí al principio no me gustaba, pero con el tiempo empezó a llamarme la atención y a entrarme el gusanillo por verle. Desde que lo había dejado con mi ex, había estado con algún que otro personaje pero sentía que no estaba preparada para conocer a nadie.

Un día me pidió el número y quedamos ese mismo finde. Fui a recogerle en mi coche al lugar donde habíamos quedado y me morreó nada más subirse. Seguimos quedando durante cuatro meses, siempre en mi casa o en otros lugares fuera de la ciudad en la que vivíamos, lo cual a mi no me importaba porque no conocía nada. También seguíamos viendo durante los entrenamientos y tras terminar las clases, salíamos juntos de allí y me acompañaba hasta a mi coche donde nos magreábamos como dos adolescentes. Me estaba enamorando de él, tenía muchísima labia y nos lo pasábamos genial juntos, así que se lo dije. Él no era claro, una vez se le escapó un «te quiero» pero me decía que tenía que arreglar cosas antes de dar pasos serios conmigo, como estar en un curro decente, tener un piso… no entendía nada. Sin embargo, cuando estábamos juntos éramos como una pareja hiper enamorada, es más, le miraba a la cara y veía el brillo en sus ojos. Nos costaba separarnos.
Para ser sincera, durante el tiempo que quedamos habían muchas cosas que no me cuadraban de él, nunca se quedaba a dormir conmigo, hacía muchas horas extras de curro y la verdad, pensaba que estaba metido en drogas.
El caso es que le trasladaron durante un tiempo a otra ciudad por trabajo, y el primer finde desapareció. No me contestaba whatsapp ni llamadas. Entonces ya enfadada, le escribí y le dije que me diera alguna explicación de su actitud. Me preguntó si me habían amenazado o insultado y yo ya no entendía nada…
Lo único que me dijo es que había otra persona que se había enterado de que yo existía y que para no liar más la situación mejor no vernos, que era muy buena chica y suerte en la vida. Y así fue cómo me dió la patada, diciendo que no necesitaba saber nada más de su vida. Con el tiempo, me enteré que tenía dos hijas con ella, llevaban más de diez años juntos y ella entrenaba en el mismo sitio que nos conocimos, sólo que acudía en horarios diferentes. Eran conocidos, por lo que todo el mundo del centro donde entrenábamos sabía esta información pero como no conocía a nadie en ese momento no me dijeron nada.
Él ha vuelto a las clases y su «otra persona» también. A ambos los he visto en diferentes horarios. La vez que le vi a él, me ignoró como si yo no existiera, ni fue capaz de saludarme y menos aún de mirarme a la cara.
No sé si están o no juntos, ni sé nada de su vida en verdad, pero creo que nunca nadie me trató tan mal ni me ha dado un portazo tan grande en la cara sin explicaciones. Tampoco entiendo que ahora me evite en clase como si yo hubiera sido «la mala».
Me siento fatal por ella, pero también siento que todo está siendo muy injusto conmigo. Él sabía que venía de una mala etapa y siempre me decía que me respetaba como mujer y como persona, y ahora soy incapaz de confiar en nadie. Y sé que con el tiempo me sentiré afortunada de haberme enterado antes de que pasara más tiempo, pero cuesta mucho recomponerse…