No sé en qué momento empecé a hacerlo, pero me he dado cuenta de que ya no finjo orgasmos.
Finjo ganas.
No es que no me guste el sexo. Me gusta. Pero últimamente me cuesta desearlo.
A veces me toco la piel y no siento nada.
A veces me besa y pienso en lo que tengo que hacer mañana.
Y cuando llega ese momento, sonrío, me dejo hacer, pongo buena cara… y finjo las ganas.
¡A veces incluso le busco yo! Creo que tengo miedo a convertirnos en compañeros de piso, me da tanto miedo que prefiero fingir unas ganas que no existen.
No el placer, porque eso sería fácil.
Lo difícil es fingir el deseo. Fingir que quiero estar ahí.
Y no sé si es el estrés, la rutina, la edad o simplemente que estoy desconectada de mí.
Pero me da rabia porque hay algo muy triste en fingir ganas.
Es como mentirte a ti misma
Y hacerlo con alguien que te quiere que no tiene ni idea y que piensa que todo está bien.
No quiero seguir haciéndolo.
No quiero tener que “querer”.
Quiero que me apetezca de verdad.
Quiero volver a sentirme viva no disponible.
¿Soy la única que a veces no finge placer sino deseo?
