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Tú también haces estas cosas cuando estás sola en casa

¿Por qué cuando estoy sola en casa todas las escenas de películas de terror me parecen tan reales? Es decir, toda la casuística: que entre un asesino en serie, que me persiga un señor con una motosierra, que haya alguien debajo de mi cama, que esté el coco en el armario… Y estoy segura que tú también haces estas cosas cuando tienes miedo.

Claro, tu lo analizas: “A ver Alba, si has subido sola en el ascensor y has cerrado la puerta con llave y la cadenita. ¿Cómo va a entrar un asesino en serie a matarte, mujer?” Y aunque te repites esa frase como un mantra, no sirve de nada porque al mínimo ruido te giras como un gato y te agarras el corazón al borde del infartito. Pero soy una chica mayor eh?

 

Entonces decides ducharte, asegurándote previamente de haber cerrado la puerta de la calle con llave. Pero claro ¿y si entra Jason a matarte mientras te duchas? Joder, cuanto daño subyacente nos ha hecho la película de Hitchcock. Entonces te parece buena idea ducharte con la puerta abierta, por si pasa algo, lo oyes y en caso de que te ataquen puedes tirarles gel en el ojo. Porque seamos serios ¿qué clase de defensa tienes dentro de la ducha? ¿Tirarle la esponja? ¿Qué resbale con el acondicionador? SI te atacan duchándote es más probable que te mueras de un resbalón por el susto y te desnuques, que de otra cosa.

También irse a dormir sola es una movida. Porque el miedo al coco en el armario es real. Nunca, jamás, antes duermo en el baño, que dormir con la puerta del armario abierta. JAMÁS. ¿Por qué? ¿Soy gelipoller? Sí, puede ser. Pero me da miedo copón. Y ¿la ropa que dejas en una silla? Que miras de reojillo por si se mueve. A ver si va a ser un asesino y finge ser ropa cuando tu miras de soslayo.

 

En mi caso, también tengo fobia a las míticas habitaciones de la casa de la yaya del pueblo. Me explico: esa habitación, llena de puntillas, que lejos de ser el rococó lo que te impide dormir, es el nivel de santos, crucifijos, bustos y cuadros religiosos que te miran cuando te metes en cama. Coño, que me siento tan observada que hasta me da cosa tirarme un pedo. Y, OJO, generalmente siempre, SIEMPRE, hay un reloj que hace mucho ruido. TIC TAC TIC TAC. Que te levantas como un perro siguiendo un rastro hasta que encuentras el maldito reloj.

 

Y luego ya tenemos el “ÉXTASIS” de los miedos nocturos (el cual yo sigo teniendo aún durmiendo acompañada). En cama, de toda la vida de dios, se duerme con todos los miembros dentro del colchón. ¿Qué es eso de dormir con un brazo colgandero? ¿Y si alguien te lo agarra desde abajo? Aquí las mujeres de WLS tenemos dos historias infantiles MUY marcadas. Una peli del año de la polca, que repetían en Antena 3 a casco porro que se llamaba “Little Monsters” (en castellano se tradujo por Chicos Monster). La película iba de un bicho-extraterrestre-verdoso que vivía debajo de la cama del niño y que le perchaba de una pierna y lo arrastraba a un mundo raro de haberte comido algo en mal estado. Además que no me digáis por qué siempre acababa viéndola sola, agarrada a mi mantita.

Y, el otro semitrauma es la historia de los campamentos infantiles del loco que estaba debajo de la cama y hacía creer al que dormía que era el perro porque le lamía la mano. TODOS SABEIS DE QUE HISTORIA HABLO.

Y tras comentar todas mis técnicas de defensa ante miedos tan reales (nótese la ironía) me despido, con la calma de saber que si algún día un asesino en serie decide venir a por mi, antes de matarme, se descojonará vivo. Oye, quizá le doy penita y se apiada. Quién sabe.

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