Últimamente estoy teniendo la suerte de conocer a un montón de gente super interesante. Supongo que cuando abres la mano y amplías tu círculo te expones no sólo a encontrar especímenes extraños, sino también a conocer a gente maravillosa.
El caso es que en una reunión social me senté en frente de una mujer con la que ya había coincidido en alguna ocasión. Es una persona que me cae especialmente bien, pero que en otro entorno quizá no hubiésemos hablado jamás; no por nada malo, sino porque creo que quizá en otro ambiente no nos llamaríamos la atención.

Aquel encuentro fue en mi ciudad, aunque de las casi 20 personas que nos reunimos, la gran mayoría venía de otros lugares. Sin embargo ella, llamémosle Lola, a pesar de vivir lejos, conocía las calles por las que paseamos antes de comer como la palma de su mano. Ahí empezó a hablar de su época de estudiante universitaria, cuando esas mismas tiendas por las que pasábamos eran sus tiendas de referencia y las recordaba con cariño.
Durante la comida hizo referencia al pueblo donde nació. Sin embargo, de camino a otro lugar, dijo que vivía en otro lugar diferente y despertó mi curiosidad. Siempre pensé que no sería capaz de vivir en otro lugar, que empezar de 0 en otra ciudad o en otro pueblo se me haría demasiado duro (aunque últimamente es algo que está pasando de darme miedo a darme ganas), así que, con todo el morro y la confianza que me tomé sin que me la ofrecieran, le pedí que me contase su historia y la respuesta no me gustó en absoluto: “Te lo cuento enseguida, pero es una historia para nada interesante”.

Como podréis adivinar, no tenía razón. Nos rodeamos las dos de historias apasionantes, de personajes increíbles y acontecimientos que parecen irreales… Quizá porque lo son. De pronto parece que si tu historia vital no está rodeada de giros inesperados con una trama romántica de fondo apasionante, tu vida carece de interés. Sin embargo, en la vida real y bajo mi criterio, ha sido verdaderamente interesante.
Cuando acabó el instituto, se vino a vivir a mi ciudad para estudiar una carrera. Estando aquí se enamoró, se casó y tuvo dos hijos maravillosos. Un tiempo después se separó y se quedó aquí un tiempo, sin intención de irse, en principio.
Aquí debería aparecer un príncipe azul, un hombre maravilloso que la enamorase… Pero fue mucho mejor, le ofrecieron en otro pueblo una oportunidad laboral, un emprendimiento en el que tenía muchas posibilidades de éxito personal y económico.

Durante mucho tiempo iba y venía cada día, gastando dinero y tiempo en la carretera para no alterar la vida de sus hijos, que son lo más importante para ella. Pero un tiempo después apareció la oportunidad de comprar una casa. Su negocio iba bien, sus hijos la adoraban y ahora podía comprarse una casa cerca de su trabajo y recuperar casi 2 horas al día de vida de calidad.
Ahora vive con sus hijos en este precioso pueblo, donde tiene un negocio asentado a lo largo de los años y donde no le debe nada a nadie. Ella sola ha sido capaz de sacar una familia adelante, un negocio rentable y levantar una casa que cumpla SUS expectativas.
Es una mujer independiente que ha tenido éxito. Quizá tengamos las expectativas del éxito traducido en millones en el banco y rodearnos de gente famosa, pero ella creo que tiene mucho más. Puede dedicar tiempo a las cosas que le gustan, se rodea de la gente a la que quiere y que la quiere, sabe buscar entornos sociales con los que compartir gustos y aficiones y vive una vida plena en la que puede decir con la cabeza alta que lo que ha conseguido ha sido por ella misma.

¿Realmente creéis que no es una historia interesante? Yo creo que sí. Hemos invalidado demasiado nuestras historias de superación personal y de crecimiento individual porque nos decían que lo bueno era otra cosa pero, sinceramente, esta vida, la vida de Lola, es lo realmente bueno.