Si leísteis la primera entrega, ya sabéis que he tenido que enfrentarme a clientes, cuando menos, estrafalarios. Nada particular en alguien cuyo trabajo es la atención y venta telefónica; cualquiera que haya trabajado de «teleoperata» leerá mi artículo y dirá: “¡Huy, eso no es nada, a mí una vez…!”. Por eso vamos a repasar otros casos llamativos, para solaz de todos y también con una humilde petición: por favor, no seáis como esta gente.
Más testimonios reales en whatsapp
“¡Te voy a denunciar y no vas a volver a trabajar!” Si me hubieran dado un céntimo por cada vez que he oído esta frase, ya tendría al menos doce euros y treinta céntimos. En atención al cliente, raro es el día que no te toca un «denuncitas», como los solíamos llamar. Ellos creen estar cargados de razón, pero curiosamente, cuando llegan a la comisaría a denunciar su terrible caso consistente en que no les reactivan la línea hasta que paguen lo que deben o no les dejan cometer fraude, parece que se les pasan las ganas. Jamás he tenido que enfrentarme ni a una sola de las miles de denuncias con las que me han amenazado.
Sí es cierto que, a veces, haciendo documentación, he encontrado papeles de reclamaciones en las que un cliente exigía que una operadora fuese despedida y quería tener copia de la carta de despido para tener constancia de que su queja había sido atendida. Ese tipo de peticiones nos asegurábamos de imprimirlas en papel suave. Ya supondréis para qué.
“¡Pues a mi cuñado, en su compañía, se lo hacen!” Es curioso cómo todo el mundo tiene un cuñado-primo-hermano que debió nacer de pie y con una flor en el culo. Lo que no te dicen es que su cuñado gasta el triple que él, o que tiene seis coches metidos en la póliza, o que directamente el cuñado NO EXISTE.
“¡Quiero asegurar mi coche como clásico, que tiene más de 25 años y me han dicho que me sale muy baratito!” Claro que sí, Silvio José, pero lo que no te han dicho es que un clásico TIENE que estar matriculado como histórico (la famosa placa con la H). Si tu supuesto clásico no tiene esa matriculación, despídete. No tienes un coche clásico, tienes UN COCHE VIEJO. Además, un clásico tiene limitaciones de kilometraje por imperativo de la póliza; no son utilitarios, son objetos de adorno.
“¡Pero es que el seguro tiene que bajarme de precio y cubrirme todos los siniestros que tenga, eso dice la publicidad!” A ver, cariño, siento tener que decirte esto con cincuenta tacos que tienes, pero… lo que ves en los anuncios es una licencia publicitaria. El seguro no está ahí para hacer caridad, sino dineritos. Si das muchos partes, te van a mandar una cartita preciosa en la que te van a decir que te vayas a pastar porque les estás arruinando la contabilidad.
“¡A ver, es que si usted me lo rebate todo…!” ¡SORPRESA! ¡Nos entrenan JUSTITO para eso, nene, para rebatírtelo TODO! Mi vida, no te esfuerces, estás jugando a un juego que es imposible ganar. Cualquier pregunta o excusa que se te ocurra ya ha sido pensada por el “departamento de calidad telefónica”. Si dices que te das de baja, te diremos que ha pasado el periodo de renovación. Si dices que no pagarás, te diremos que esa información se comparte con otras compañías. TODO TIENE RESPUESTA. Asúmelo con elegancia y derrótate.
Delice
