El mamarracherío bien llevado siempre ha conquistado mi corazón. Y el mal llevado también, tampoco es cuestión de ponerme digna. Pero hoy vamos a hablar del rey del mamarracherio fino, elegante y con mucho arte. Hoy toca: RODRIGO CUEVAS. Vivo crusheada total desde la primera vez que lo vi porque no se puede ser más guapo y más salao. Un gozo en el alma, oigan.

Rodrigo Cuevas es un chico asturiano que vive en un prau y que es muy artista y mucho artista. El año pasado hizo un disco precioso producido por Raúl Refree (algo tiene este Refree que todo lo que toca se convierte en éxito) que se llama «Manual de Cortejo», que ha salvado mi 2020 y que os aconsejo escuchar y bailar con atención. Sin más dilación procedo a poner el videoclip de mi canción favoritísima y a explicar mis razones para quererlo tanto…

Por dignificar la música y la imaginería tradicional. Que ya venían dignas de casa, pero no podemos negar que sufrían (y siguen sufriendo) un gran prejuicio por parte de un sector de la sociedad. Y esto ya es cosa mía: hay vida más allá del flamenco. Que no tengo yo nada en contra del flamenco (todo lo contrario), pero el folclore español es tan amplio que sería una pena quedarnos solo con una parte.

Porque el asturiano es un idioma que tiene palabras preciosas y su acento es una de las mejores cosas de la vida.

Por tener el don de tocar el acordeón y que no suene ni un poquito rancio. Es músico de carrera, ha estudiado piano y tuba en el conservatorio y se nota que sabe lo que hace.

Porque su propuesta estética es una maravilla y por lucir las madreñas tan bien. Da gusto verlo andar y bailar con esos zuecos.

Por romper con los estereotipos de género. Con maquillaje, adornos y con todo lo que le sale de las narices. Además tiene estilazo y lleva el labio rojo mejor que tú y que yo.

Porque su puesta en escena es cabaret. Un espectáculo de varietés filtrado por Tino Casal. Un neo cuplé con una producción cuidadísima. Tuve la suerte verlo antes de la pandemia y fue una especie de aquelarre fantástico, pero es que lo he vuelto a ver este verano y casi lo mismo. Y lo que te rondaré moreno.

Por utilizar el humor como herramienta para lanzar sus reivindicaciones, que son muchas. Se moja en sus posiciones políticas y lo hace con mucha gracia.

Porque visibiliza minorías con un discurso de amor a la diversidad que lleva allá por donde va. Es un activista LGTBI+ declarado e incluso dedica una de sus canciones a Rambal, un tranformista que fue muy famoso en Gijón y que fue asesinado en 1976.

Porque el dominio de su página web es .sexy y no puedo estar más de acuerdo.

Por actuar en Luar, ese programa de la televisión gallega en el que siempre es el fin de año de 1989. Y por ser plenamente consciente de lo guay que es eso (porque vivió 8 años en Galicia y qué pena que la fuerza del destino no hiciera que nos encontráramos).

Y por hacernos bailar el Xiringüelu…

Que sí, que yo a Rodrigo Cuevas le pongo un piso.