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    Carta al baboso de la discoteca

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    Quiero desahogarme un poco. Soy una mujer a la que le gusta salir de copas, bailar o simplemente estar en una terraza tomándome un refresco con mis colegas. El problema viene cuando decides (después de la graaaaan pereza que te da arreglarte, escoger modelito, etc) que vas a salir. Al principio la cosa va genial, estás con tus amigas tan tranquilamente, hablando y bebiendo mientras os ponéis al día.  

    Cuando ya veis que va siendo hora de dar unos bailes decidís entrar en la discoteca e intentas encontrar un hueco en el que podáis bailar sin morir aplastadas o deshidratadas de calor. Y sucede, el típico grupo de chavales/hombres os está observando como Homer a su rosquilla, les falta esnifaros para quedarse con vuestros olores y así poderos encontraros hasta el fin de vuestros días.

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    Son tan exagerados que les cazas al vuelo y actúas al segundo. Vetas ese punto de la pista y no volvéis a dirigir la mirada en ningún momento. ¿Lo malo? Que a ellos se les despierta el radar y al minuto empiezan a dar vueltas (uno, dos o los 20 que van) alrededor del grupo, esperando a que alguna caiga. Empiezas a bajar escalones de paciencia porque has venido a pasártelo bien con tus amigas, no a dar clases de conducta humana a un tío con los huevos negros que se saltó esa clase y sigue pensando que vivís en la edad de piedra y va a poder darte un mazacote en la cabeza y llevarte a la cueva.

    El susodicho empieza a intentar sacar a bailar a alguna de las mujeres del grupo, si recibe negativa se va y a los dos minutos regresa a por su próxima presa. El proceso se va repitiendo hasta que consigue que alguna le acepte o hasta que llegas al último escalón de tu paciencia y le pides que os deje en paz. 

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    AQUÍ es cuando pierdes la fe en la humanidad. No se le ocurre otra cosa que intentar persuadirte hablándote al oído o manteniendo contacto físico. No sé a vosotras pero yo, llegados a ese punto, me planteo la posibilidad de convertirme en Hulka.

    ¿POR QUÉ ME TIENES QUE TOCAR? Después de repetirte como 5 veces que te vayas osas tocarme sin pedir permiso. ¿Te crees que por el simple hecho de tener cimbrel, y llevar toda la noche a pico y pala, me voy a tirar a tus brazos y voy a decirte a todo que sí?

    Nos sentimos humilladas, como presas, como objetos sexuales. Sentimos que estamos en un escaparate en contra de nuestra voluntad. Ojalá podáis empatizar y llegar a poneros en nuestra piel, entonces empezaríais a entender lo que tenemos que sufrir día a día.

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    NO SOMOS VUESTRA PROPIEDAD. Al igual que tú, esa noche decidí salir para bailar y pasar un buen rato con mis amigas. Si quieres conocer gente hazlo con respeto como lo harías en la biblioteca, en la panadería, en el supermercado,… Que tú salgas de fiesta con la intención de follar no significa que todos los asistentes vayan con la misma intención y, sobre todo, NO TIENES DERECHO A IMPONERLO. 

    Autor: Carolina.

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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