Hoy en día tenemos mucha información sobre el amor pero en mi opinión muy poca sobre el amor sano. Constantemente vemos en televisión, cine, redes sociales…Como las parejas “ponen a prueba su amor”, se desprecian en público o muestran un amor “que lo puede todo”, incluyendo faltas de respeto y derivados. Toda esa información nos ayuda a formar nuestra idea del amor y yo con los años me he dado cuenta lo distorsionada que la tenía.

No ha sido hasta muchos años y muchas relaciones tóxicas después, cuando he podido elaborar mis 10 imprescindibles para que tu relación no se vaya a la mierda.

 

  1. Normalizar los celos. No, tu pareja no te quiere más por dejarte ver su móvil ni tú tienes por qué hacerlo. Un gesto que nos parece ridículo, como ver a quién le escribe nuestra pareja denota en el fondo una inseguridad brutal en ti mismx que te aseguro solo traerá problemas y discusiones totalmente evitables. Es un ejercicio necesario darnos cuenta de dónde viene esa inseguridad y esos celos y poder hablarlo con nuestra pareja para saber desde qué punto partimos. 

 

  1. No tener vuestro espacio. Si tu pareja y tú no disfrutáis de vuestra individualidad, de pasar tiempo haciendo cosas que os gusten y respetáis vuestro espacio, es muy probable que llegue un momento en que os saturéis. Si quieres una relación sana, tienes que tener claro que tu felicidad no se basa en tu pareja, ni tampoco tu vida, y que ambos necesitáis tener vuestro espacio.

  1. Obviar la comunicación. Creo que esto es lo más básico para mí. Si quieres que tu relación no se vaya a la mierda, procura dedicar tiempo a hablar, contaros cómo os sentís, compartir aquello que necesitéis de la mejor manera porque también así conocemos mucho mejor a la otra persona y todo mejora. Si basáis vuestra comunicación en discutir a gritos, soltar reproches o ataques…Son los 12 puntos de Eurovision para un final fatal. 

 

  1. No olvides que sois dos personas con un pasado, unas creencias, unos valores y una perspectiva diferente. No podemos olvidar que, cuando decimos algo, nos estamos basando en lo que nosotros creemos pero para la otra persona puede significar todo lo contrario y precisamente la comunicación nos permitirá conocer bien al otro. Antes de enfadarte por algo que tu pareja dice o hace piensa: ¿Cómo es? Siendo cómo es, ¿haría esto para hacerme daño? Y luego, desde ese punto un poco más calmado, puedes ir y comentarle lo que te ha molestado. Eso evita los momentos de bronca y reproches antes de saber por qué el otro ha actuado así. Te invito a que lo pruebes.   

  1. No respetar las necesidades del otro solo trae problemas. Problemas porque no podemos abandonar nuestra vida de un día para el otro por tener pareja ni tampoco obligar al otro a que lo haga. Repito: una pareja son dos personas, individuales y libres, que eligen conscientemente compartir su vida. Lo mejor es tener momentos juntos y mantener también aquellas cosas que antes hacíamos solos. Hay tiempo de sobra para todo. 

 

  1. Si perdéis el tiempo de calidad, se pierde casi todo. El tiempo de calidad son esos ratos que al principio lo son todo: esa cena sin móvil, aquella copa mientras escuchas la vida del otro…A veces, cuando llevamos tiempo en pareja o incluso en la convivencia, se empieza a compartir tiempo casi por inercia. Es importante buscar esos ratitos de estar juntos, pero juntos en plan bien. Puede ser comer sin ver televisión, hablar sobre vuestro día mientras preparáis la cena, dedicar una hora del día a ver una serie juntos, guardaros un día a la semana para hacer un plan especial o diferente…Aquello que haga que os sintáis conectados, estando el uno por el otro, atendiendo y disfrutando de vuestra compañía.  

  1. Procura no imponer tu verdad porque tu verdad es subjetiva. Como decía antes, lo que para ti es blanco para la otra persona puede ser negro, porque todos vivimos basados en nuestras creencias, valores y vivencias. A veces, sobre todo al discutir, tratamos de imponer nuestra verdad como la válida y eso solo genera más cabreo y tensión. Siempre habrá cosas en las que no estaréis de acuerdo al 100%, por eso en lugar de tiraros los trastos a la cabeza es mejor que ambos expongáis vuestro parecer con respeto y veáis en qué estáis de acuerdo, en qué no, lo pongáis en común y busquéis un punto medio. 

 

  1. No obligues a que nadie cambie. Esto aplica a relaciones de pareja o cualquier relación. Cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre. Evidentemente siempre hay cosas que podemos mejorar y muchas veces estando en pareja la otra persona nos hace ser conscientes de ello y lo conseguimos pero en ningún caso la forma es obligar al otro a cambiar. Nadie es perfecto y eso que nos chirría del otro realmente está chocando con nuestros valores y nuestras creencias por lo que también es interesante indagar de dónde viene ese malestar y ver cómo realmente puede gestionarse. No obligues a nadie a cambiar porque eso genera expectativas en ti y frustración en el otro, que lucha contra sí mismo para contentarte a ti. 

  1. Perder el respeto como prioridad. Sin respeto, ninguna relación puede avanzar. Es lo más esencial. No normalices ni una sola falta de respeto, ni un insulto aunque sea “de broma”, ni mucho menos cualquier tipo de agresión física por floja que sea. Ni tu pareja ni nadie tiene el derecho a juzgarte, menospreciarte, manipularte, hacerte sentir culpable o mal por algo. Tu pareja puede ayudarte a ser más consciente de las cosas, ayudarte a mejorar hablando calmadamente de las cosas pero nunca, nunca, nunca admitas algo que sientes que te falta el respeto. Todo eso que vemos en televisión de parejas llamándose de todo, catalogando a los tíos como unos cerdos o unos cabrones y a las tías como zorras, guarras, celosas enfermizas…Las cosas se pueden decir de otra manera. Ten eso clarísimo antes de decirle algo feo a tu pareja. 

 

  1. No intentes seguir tu relación sin confiar el uno en el otro. Se necesita confiar para tirar adelante una relación. Confiar en que tu pareja te quiere, te apoya, te va a ayudar, va a seguir a tu lado…Cuando no confiamos, es porque dentro nuestro tenemos miedo al abandono, miedo al dolor de una ruptura, miedo a no ser suficiente para que nos quieran…Todo parte de nuestras inseguridades, por eso es importante trabajar en ellas para poder ser nuestra mejor versión, con o sin pareja, porque de nada sirve que os queráis con locura si siempre vais a desconfiar el uno en el otro. Confía en que eres merecedora de todo lo bueno, en que tu pareja está a tu lado porque decide quedarse y quererte, confía en que mereces que te pasen cosas buenas y confía también en que no necesitas a nadie para ser feliz. 

 

Redaccion WLS