Milán, cumplo los 30, durante el mediodía hacemos unas fotos preciosas bajo el Duomo con una vela de cumpleaños sobre un helado. Por la noche vamos a una Trattoria y me entrega una cajita. No me importó que no se arrodillase ni que me la diese directamente, él es así. Abro la caja con el corazón en un puño: unos pendientes de gatitos. Tu me vacilas.
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Crucero por el Mediterráneo, fiestas nocturnas (intergeneracionales), jacuzzis, hacemos la escena del Titanic entre risas, bajamos en Baleares, en Francia, en varios puntos de Italia… nada que ni aunque le dispare en un pie se arrodilla.
Viaje a Galicia, Islas Cíes, mar abierto, subidas a los faros, escenario idílico. A los pocos días Islas Ons, pernoctamos en el camping. Por la noche subimos al faro con linternas, vemos el anochecer, las estrellas, el silencio rotundo… nada. Solo aprovecha para meterme mano.
Nos compramos nuestro nidito de amor, hipoteca a 35 años, visitas a bancos y notarios, llegamos a nuestra nueva casa. Pensé que sería un momento precioso, algo así como el inicio de nuestra nueva vida.
– ¿Follamos y la estrenamos o qué?
El rey del romanticismo le llaman.
Escapada en pareja sin niño. París, Francia. El lugar del amour. La torre Eiffel iluminada. Paseamos por el Trocadero, y yo ya había visto en Tiktok que en esa zona pedían matrimonio “de sorpresa” (aunque cada 2m había un escenario para diferentes parejas). Voy entre emocionada y temblando. Sus palabras conmocionaron a Spielberg:
– Hay que ser lerdos.
La lerda era yo por esperarme algo que jamás iba a pasar.
Año 2026, tenemos que reformar el baño. ¿Contratar a alguien? Na, hay suficientes videos en youtube como para poder hacerlo solos, siempre y cuando el niño esté en casa de los abuelos unos días.
Empezamos quitando el bidet, moviendo los muebles, montando los nuevos, picamos la bañera (tranquilos, tenemos dos baños), bajamos todo para que lo recogiesen de voluminosos. Solo quedaba el cambio de retrete para acabar con esa tortura. – Vete a por la caja de herramientas.
Llevé la caja y me pidió que le pasase un destornillador que había dentro, aunque lo que había no era un destornillador.
¿Te quieres casar conmigo?
Mientras lo leí ahí estaba, sentado en el retrete viejo y con un anillo en la mano.
De mi boca solo pudo salir un:
– TU ME ESTÁS VACILANDO.
Pero obvio dije que sí, llevaba esperando este momento 12 largos años y por fin era el día. ¿Que si no vio oportuno ningún otro momento? Se ve que no. Cuando me preguntan como me lo pidió, solo puedo decir “fue en nuestra casa”. En nuestra casa sí, pero sentado en el retrete. Aunque al menos estaba vestido.
– Solo quien se quiera manchar las manos contigo haciendo una reforma sin tener ni idea, puede ser el amor de tu vida.
Y va el iluminado y me suelta eso, como si una hipoteca, desgañitarme el cuerpo teniendo pariendo a su hijo, 12 años juntos… no hubiesen significado nada, porque lo importante es que me atrevo a picar la bañera del año de la Carracuca sin tener ni idea.
En fin, él es así, y le quiero por supuesto. Al final estas cosillas son las que dan vidilla. Solo espero que mi hijo herede más personalidad mía que la de él.