Los genitales femeninos siempre han sido unos grandes desconocidos tanto para nosotras como para ellos.

La educación sexual que hemos recibido o más bien la que NO hemos tenido, es la gran culpable de que a estas alturas de la vida muchas de nosotras no sepamos que tenemos realmente ahí abajo ni cómo funciona, y esto es altamente preocupante.

Quitando la información que nos dan en el colegio sobre el aparato reproductor, algo siguen haciendo mal ya que las dudas a pesar de “explicar” los genitales internos, las mujeres seguimos teniendo muchas dudas de cómo funciona nuestro cuerpo y la forma real que tiene.

 

Aquí os traigo una serie de curiosidades sobre nuestra querida vagina que espero os sean de gran ayuda.

1. La vagina y el útero se encuentran separados y no son lo mismo:

Este me parece el punto estrella por excelencia cuando hablamos de los genitales internos femeninos. La vagina tiene una extensión de unos 8-11 centímetros desde la entrada hasta el cérvix y este actúa de separación con el útero.

El cérvix separa una parte de la otra, y a su vez la conecta

Es decir, el útero es donde se desarrolla el feto durante el embarazo y donde se genera el endometrio el cual se desprende en forma de menstruación cuando el óvulo no está fecundado.

Por lo tanto, son como dos habitaciones separadas por una pared. Por lo que si te quedas embarazada puedes tener penetración tranquilamente que el pene ¡Nunca le dará al bebé!

2.La vagina no es un pozo sin fondo:

Si amigas, todo lo que entra en nuestra querida vagina no se pierde ahí dentro.

Está muy extendida la idea de que nuestra vagina es un canal abierta al cuerpo, que no sabemos muy bien dónde va a parar.

Es muy frecuente la preocupación de no querer usar tampones, la copa, bolas chinas, el anillo vaginal, etc. por miedo a no encontrar después el objeto en cuestión dentro de nuestra vagina y pensamos que de verdad se puede perder ahí.

La vagina tiene tope, por tanto, como mucho, estos objetos se te pueden ir a la parte más alta de esta, pero nunca se irán más lejos.

Recuerda que todo lo que entra, sale.

3. El cérvix o el cuello del útero:

Esta parte es la encargada de separar nuestra vagina de nuestro útero, pero si es cierto que tiene una comunicación entre ambas partes.

El cérvix tiene un agujero más o menos en el medio, por donde sale el endometrio en forma de regla y por donde pasan los espermatozoides al útero para fecundar el óvulo.

Así es el final de nuestra vagina

Al tacto, cuando nos introducimos uno o dos dedos y tocamos ese final de nuestra vagina, podemos notar como si tuviera una forma abombada, cuando estemos con la regla al hincharse el útero el cérvix baja un poco y por eso nos puede resultar más fácil tocarlo.

O por eso, durante los días cercanos a la regla, durante y justo después, si tenemos penetración nos puede molestar más que en otras ocasiones.

4. La vagina tiene distintos tamaños y formas:

Todo el mundo sabe que existen millones de formas y tamaños de penes, sabemos que esta diversidad existe porque la vemos, es muy evidente, sin embargo, la vagina al encontrarse dentro del cuerpo es más difícil de apreciar.

Pues bien, la vagina también tiene distintos tamaños y formas, no existen dos iguales.

Hay mujeres que tienen la vagina más larga que otras, más estrecha o ancha, más curva, incluso más inclinada que otras, y por esto hay penes con los que una mujer encaja de maravilla y con otra sin embargo no.

Es importante tocarse bien por dentro, para conocer cómo de elástica puede llegar a ser, su profundidad, forma, etc.

 

5.La vagina es rugosa:

Siempre que se habla del “punto G” se habla de una zona más rugosa, muchas mujeres no lo encuentran, básicamente porque casi toda la vagina puede ser igual de rugosa.

Además está formada por mucosa, como el interior de la boca, por lo que tiene un tacto húmedo y una piel más suave. También son más delicadas y pueden verse alteradas por el uso de tampones que las resecan.

6.Se limpia sola:

La publicidad está cada vez mas empeñada en que la vagina nos huela a flores silvestres y nos intentan convencer de que es una parte sucia y que huele mal.

La vagina tiene la función de “autolavado” y por tanto no necesita ningún producto especial para su higiene, con lavar con agua la zona de la vulva, nunca el interior de la vagina, es suficiente.

Un lavado más intenso del necesario puede alterar el pH de la vagina, favorecer la aparición de infecciones como las cándidas y resecarla.

Por eso amigas mías, no dejéis de conocer cada rincón de nuestra anatomía.

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja

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