Así, tal cual os lo cuenta el título. No creo tener más bodas próximamente, pero, si las hay…he decidido que iré desnuda.

Estaba leyendo una página de bodas recientemente, y me topé con un artículo sobre protocolo de colores para la boda que no tenía desperdicio. Os lo cuento:

A una boda, no debes de ir de blanco, de negro, de rojo, de verde, de amarillo, de morado o de azul.

Blanco, beige, cremita o similares:

Esta me la sabía. Se supone que con el intentas eclipsar a la novia, robarle el protagonismo en su día. Y la he cumplido siempre. Aunque sea solo porque el blanco me queda como el culo, y casi no lo llevé ni en mi propia boda. Pero vamos, si una novia se va a sentir así de insegura porque un ser querido vaya de blanco a la boda (que imagino que si está invitado será un ser querido), igual el problema no es de la susodicha…curiosamente, los invitados pueden ir con un traje prácticamente igual al del novio, y nadie confunde quién es el importante…

Negro:

Esta también me la sabía. Se supone que el negro es el color del luto, de la tristeza, del duelo…todo lo contrario a lo que se celebra en una boda. Por lo que no deberías de llevarlo.  También es verdad que nunca he estado en una en la que no hubiera, al menos, media docena de invitadas vestidas de negro. Yo misma lo he llevado muchas veces. Sobre todo, en las primeras bodas a las que me invitaron, antes de que se inventaran monaditas como esta, cuando la única tienda de vestidos con mi talla de mi ciudad solo tenía vestidos negros en los que entrase mi cuerpo serrano. Independientemente, me parece un color super elegante para cualquier ocasión.

Rojo:

Este lo he oído alguna vez, pero no sabía por qué. Por lo visto, si vas de rojo a una boda, significa que tienes alguna historia (pasada o no), oculta con el novio, y que, en secreto, desearías ser tú la protagonista del día y estas allí buscando guerra. Aunque igual ahora que han revelado el secreto del color rojo, las amantes cambian de color y no las vemos venir. Me pregunto si debería de preocuparme, la mitad de las invitadas a mi boda (sin exagerar, e incluyendo mis damas de honor), vinieron vestidas de rojo. Igual estoy aquí yo viviendo en un guindo y tengo unos cuernos que ni el toro de Osborne.

Verde:

Esto es nuevo, nunca lo había leído. De hecho, me sorprendió un poco. Se supone que es el color de la esperanza ¿no? De la buena suerte, de los buenos deseos. ¿Qué habría de malo en mostrar tu apoyo a los novios luciendo un precioso vestido verde esmeralda, por ejemplo? Pues resulta que el verde es también el color de la venganza, de la envidia, y de los cotillas. E ir de verde a una boda es admitir que solo estas allí como vieja del visillo, con la única misión de criticar todo lo que allí pase, desde el color de las servilletas hasta el tipo de beso que la pareja elige darse con el sí quiero.

Amarillo:

El color de la mala suerte por excelencia. Por lo visto, ir a la boda vestida de piolín significa que les deseas el mal a los novios. Que, en silencio, esperas y confías que ese matrimonio dure menos que esa croqueta de jamón que te regalan con un chatito de vino. Me gustaría pedirle disculpas públicas a mi mejor amiga, ya que yo, toda ignorante, me planté en su boda con un vestido amarillo. Para colmo, el segundo vestido fue rojo. (Que no es que yo sea muy importante y necesite dos vestidos, es que me puse uno el día de la firma y otro para la ceremonia con la familia).

Azul:

Otro color inesperado. Nunca me habría imaginado que también está mal visto. Parece ser que el azul está reservado en una boda para la exnovia. Y para nadie más. Imagino que será para que las de verde puedan identificarte a la primera y saber a quien criticar, por si nadie se decide a ir de rojo, que no se queden las pobres con las ganas.

Mirando fotos antiguas, he ido de azul a siete bodas en total. Os prometo que solo tengo un exnovio, y de hecho está todavía soltero. Casi me alegro de no vivir en mi ciudad natal, deben de estar todos pensando que me mudé porque me quedé sin hombres con los que salir.

Morado:

El último de la lista, y también otro que me ha sorprendido. Supuestamente el morado es el color de las damas de honor. Y si lo llevas sin ser una, estas mostrando envidia y soberbia hacia la novia por no haberte pedido ser una de ellas.

Así que, visto lo visto, ¿qué opciones me quedan? Ir desnuda, está claro. Al menos servirá para que las de amarillo, las de rojo, las de verde, las de morado y las de azul hagan piña y, todas unidas, se pasen la boda diciendo “¡mira, una gorda en pelotas!”.

Andrea M.