Este pasado 14 de febrero fue el primer San Valentín que celebré junto a mi novio y probablemente haya sido el último, pues dio pie a una crisis de pareja descomunal que, a día de hoy, no sé si podremos llegar a superar.

Puede que en realidad no sea tan grave lo que pasó, pero para mí fue un antes y un después que hizo que ya no mire a mi chico con los mismos ojos, y que me sumió en una desilusión tan grande de la que no termino de salir por muchos días que hayan pasado.

 

Si sospechas que tu vida no avanza, tienes que leer esto

 

La cosa está en que me regaló algo que perteneció a su ex novia en el pasado. ¿Y cómo me enteré? Pues de la forma más tonta del mundo.

(Si vas a hacer algo así, por lo menos asegúrate de que esté todo controlado, alma de cántaro). 

 

 

Os cuento:

Ese día, aunque yo no sea la persona más detallista del mundo, era especial por ser el primero que íbamos a pasar juntos y porque, además, él sí presume de ser un romántico empedernido que adora tener cualquier día como excusa para celebrar el amor.

Me lo había anticipado tanto que yo, que siempre había pasado bastante de estas fechas, por una vez en mi vida estaba hasta emocionada y contagiada de su ilusión.

Así que también me curré mi propio regalo, pensándolo durante bastante tiempo pues habíamos pactado que fueran cosas sencillas pero con valor sentimental, y cuidando hasta el más mínimo y pequeño detalle.

 

 

Llegó el día y por fin me hizo entrega del suyo, que resultó ser un libro. Y no uno cualquiera, sino uno muy especial. Era una edición bastante antigua, prácticamente imposible de conseguir y muy simbólico para entregar a la persona que consideras el amor de tu vida.

Me encantó, más por el hecho de haber pensado en mí que por el regalo en sí. Hasta ahí, todo bien.

 

El caso es que salimos a cenar juntitos y a tener una velada romántica e íntima tal y como habíamos planificado, y todo fue de perlas.

Pero al día siguiente, ya en casa sola, tranquila y aún ilusionada, me dispuse a descubrir y disfrutar con más detenimiento de mi libro.

Y fue entonces cuando me encontré con la más desagradable sorpresa:

 

 

El libro tenía una dedicatoria en una de las primeras páginas en la que no había reparado en el momento de recibirlo. Y, aunque en el primer momento sonreí dulcemente al reconocer su letra y creer que eran palabras dirigidas a mí, en seguida esa sonrisa se me congeló en el rostro…

Esas frases de amor eterno, firmadas con su puño y letra, habían sido dirigidas a su ex. Aparecía su nombre al final del texto, además de varios detalles que contextualizaban el escrito en otra época distinta a la actual.

 

 

Todo cambió para mí en cuestión de un segundo. Se me cayó totalmente del pedestal, y la idealización que tenía proyectada sobre él como novio perfecto se vino abajo.

No sabía si aquello era una tomadura de pelo o un vacileo. De pronto, ya no me creía en absoluto que me amase tanto como aseguraba, que fuese tan atento como pareja como presumía, que cuidar la relación fuese tan importante para él como afirmaba.

De golpe y porrazo, ya no me creía NADA.

 

Le confronté para pedirle explicaciones y, al darse cuenta de que se había olvidado de recordar el pequeño detalle que le había delatado, no tuvo más remedio que admitir lo evidente:

Efectivamente, ese había sido un regalo que había hecho por San Valentín a su ex novia y que esta le había devuelto, entre otras cosas, en el momento de la ruptura.

 

 

Pero realmente a él esa lectura le parecía muy importante y significativa cuando se ama a alguien, y por eso me lo había querido dar también a mí sin recordar en ningún momento que lo había escrito y firmado en el pasado.

Me pidió mil veces perdón y, al día siguiente, apareció con unas flores y otro regalo con dedicatoria exclusiva para mí, intentando arreglar de esta forma el desaguisado.

 

El caso es que es un chico tan bueno y le quiero tanto que aún sigo con él, pero ya os digo que esto hizo que mi percepción de nuestra relación y de él mismo cambiase completamente para mí, y por eso no sé si duraremos mucho tiempo…