Una madre siempre es un gran apoyo para un hijo, pero, al mismo tiempo, puede ser una suegra resentida.

Me acabo de divorciar de divorciar recientemente y es el momento en pensar solo en mí. Tras varios años de noviazgo, otros tantos de casada y un par haciendo de compañera de piso del que era mi marido, hemos dado el paso de cerrar esa puerta y abrir un nuevo camino en nuestras vidas.

Nuestra familia y amigos se lo han tomado bastante bien porque ha sido una ruptura donde ambos sabíamos que no éramos felices. No tenemos hijos ni mascotas y la casa la hemos vendido a partes iguales, solo que él se ha vuelto a vivir con su madre y yo estoy buscando mi nuevo hogar.

Con mi suegra siempre me he llevado bien. No recuerdo roces, ni discusiones,  ni malas caras, pero si me ve por la calle, evita saludarme.

De hecho, hizo una cosa hace poco que me sentó como un tiro. Se fue con su hijo de crucero y me etiquetó en todas las publicaciones. Creó un álbum que se llama ‘Celebrando el divorcio de mi hijo’ y ahí estaba yo etiquetada. 

Si estás pensando que me puedo quitar y pasar de ello, te equivocas. Lo hice unas varias veces  y me volvió a añadir, por lo que no me quedó otra que bloquearla como contacto. 

Se ve que se fueron de crucero y cada foto tenía un comentario:

‘Mi niño disfrutando de nuevo de su soltería’, ‘mi hijo contento porque por fin puede viajar’, ‘madre e hijo viendo mundo para acumular nuevas experiencias’

¿Tú te crees que es normal?

No pudimos ir de luna de miel porque no teníamos ni un duro. Yo siempre decía de hacer escapaditas y nunca salimos de nuestra ciudad y ahora resulta que ‘el niño’ puede celebrar la vida con su mami porque ya no lo tengo maniatado.

No sé si me fastidia más que me etiquetara o que ahora haga como que no existo. Si su hijo y yo tomamos la decisión de no seguir juntos, debe respetar nuestra decisión.

 

Anónimo