VEGANOS, CARNÍVOROS Y OMNÍVOROS, POR QUÉ MI GRUPO DE AMIGOS Y SUS HIJOS NO PODEMOS SALIR JUNTOS A COMER
En mi grupo de amigas somos 3 contándome a mi. Es pequeño sí, pero a día de hoy se suman 3 maridos y 5 peques. Desde que llegaron a nuestra vida, todo ha cambiado (como es lógico), aunque el problema no ha sido por mudanzas, trabajo, que no nos de la vida u otras cuestiones. Es por nuestra alimentación.
Los mejores testimonios en whatsapp directos en tu móvil, vente
El marido de Sara es vegano. Desde que se fueron a vivir juntos, él le pidió que cambiase su alimentación, ya que no podía tener en la nevera un trozo de animal muerto junto a su comida. Ella aceptó, ya que cada vez estaba consumiendo muchísimos menos alimentos de origen animal y el cambio no iba a ser tan grande. En alguna ocasión que salíamos a comer juntas aprovechaba para comerse un buen hamburguesote al punto, de esos que si llamas al veterinario puede resucitar a la vaca de toda la sangre que gotea, pero en los últimos años nos pedía ir a algún lugar que tuviesen opciones para ella. Ya en su boda nos advirtió que todo el menú sería vegano y que no era negociable, no habría ningún producto que fuese elaborado con el más mínimo sufrimiento animal. Amiga es tu boda, haz lo que consideres que allí estaremos. Sus dos hijos se alimentan igual que ellos, con suplementos de B12 desde que empezaron a comer sólidos.
Carla, su marido y su hijo tienen un sobrepeso considerable desde siempre. Hace unos meses algo hizo “click” en ellos. Estuvieron informándose (mejor o peor, según lo veais) y decidieron cambiar su alimentación a keto-carnívoro. Tengo que reconocer que me da un poco de grima ver como se echa un trozo enorme de mantequilla al café para tener más grasas en el desayuno. No consumen carbohidratos, apenas comen pescado y lo verde brilla por su ausencia. Filete, chuleta, chuletón… acompañado de un aguacate es el menú del día. Es cierto que han bajado mucho de peso los tres, aunque al pobre niño se le cae la mandíbula al suelo cuando, comiendo todos juntos, veía que en nuestro plato había patatas fritas.
En mi casa sin embargo se come de todo, no hacemos ascos a nada, hasta mis hijos tienen buen saque. Siempre nos hemos adaptado perfectamente a las circunstancias de unos y de otros en los procesos en los que estaban. Carla también lo hacía, pero cuando empezó a comer carne y nada más que eso, juntarte con una vegana acérrima complicaba las quedadas.
Desde hace un tiempo teníamos que elegir entre quedar a comer con Sara y que después se uniese Carla o viceversa. El problema viene en que si comemos vegano, a Carla le parece mal porque “comemos de todo y podíamos haber ido con ella”, aunque si vamos a algún rodizio con ella es Sara la que hace comentarios de “¿qué tal después de haber comido cadáveres?”. La situación me ha superado tanto en comentarios, especialmente porque los escuchan mis hijos, que desde YA que estoy escribiendo esto, he decidido que cada una coma por separado y nos juntaremos después.
¿Os ha pasado que las amistades se hayan debilitado por el tipo de alimentación?
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]