COMO SOBREVIVIR A EXÁMENES SIN TERMINAR SIENDO LA BRUJA DE BLANCANIEVES

Es por todos conocido, tanto aquellos que estudiamos, como los que conocemos a alguien que lo hace, que la época de exámenes es muy dura. 

Por si no has tenido la “suerte” de comprobarlo, te pongo un poco en situación. Durante aproximadamente tres/cuatro semanas, dos veces al año, se expone a los estudiantes universitarios (y similares) a los exámenes finales. Algunas veces, tienes la suerte de que el horario esté bien planificado y exista un tiempo considerable entre ellos, pero otras veces ni eso. Entonces, durante este periodo de tiempo, te dedicas casi plenamente a encerrarte en tu casa y a tratar de meterte en la cabecita cientas de páginas, muchas veces de cosas que no te interesan o directamente que ni comprendes. Y por si fuera poco, a veces lo consigues y te plantan un examen que no entiende ni el decano de tu universidad.

Pues claro, durante estas semanas, y con bastante frecuencia, tendemos a abandonarnos a nosotros/as mismos/as e incluso a dejar de hacer las cosas que nos gustan o simplemente que nos ayudan a sentirnos mejor. Hoy te traigo algunos consejos para que no dejes que esto te ocurra y no termines como yo, que parezco el Oso Yogui en pijama, con la cara llena de granos y la cabeza llena de bultos que me salen del estrés.

¿Cómo sobrevivir a exámenes?

En primer lugar, y con antelación a la llegada de los exámenes, trata de establecer una planificación sobre cómo organizar el estudio en base al tiempo del que dispongas. Por ejemplo, puedes calcular el número total de temas que tiene una asignatura y distribuirlos entre los días de los que tienes para estudiar. Esto resulta muy útil para anticipar posibles sobrecargas con aquellas asignaturas más largas y tediosas. Es importante que te comprometas con la planificación y trates de cumplirla al máximo, teniendo siempre en cuenta que somos personas y podemos tener días buenos, días malos o interrupciones inesperadas. En internet encontrarás muchos calendarios en blanco, que puedes descargarte, imprimir y rellenar; queda muy visual y puedes ir modificándolo en función de las dificultades con las que te vayas encontrando. 

Una vez realizada esta planificación, trata de establecer en ella algunos “tiempos de estudio en blanco”, que dedicarás a rellenar con esas cositas que se te hayan quedado colgadas; debes asumir que no todos los días lograrás cumplir la planificación en el tiempo que has dedicado para ello. No emplees estos espacios para hacer lo que no te haya apetecido, sino aquello que de verdad no hayas podido realizar. 

Además del tiempo dedicado a estudiar, debes reservar unas horas de cada día para hacer lo que a ti te apetezca, que puede ser ir al gimnasio, quedar con amigos/as, darte un baño de espuma o tumbarte a ver una serie con la bolsa de patatas que más te gusta. Es de vital importancia que hagas esto, porque necesitas descansar y recuperarte. Nunca emplees estos espacios dedicados a ti en hacer cosas que no te hayan dado tiempo, para esto están los “tiempos de estudio en blanco”.

Y para finalizar, me gustaría darte algunos consejos más allá de la planificación:

  • No te compares con tus compañeros/as, cada uno/a tiene una manera de organizarse, de estudiar o de aprender.
  • No te agobies con los exámenes futuros, céntrate en el que estás estudiando en este momento. Primero a y luego b. 
  • No pienses en el temario mientras realizas actividades dedicadas a ti, y aún menos, te pongas a pensar en que no te acuerdas de algunas cosas que has estudiado.
  • Si un examen te sale mal, olvídalo y sigue con el siguiente, ese ya te lo has quitado.

 

Y lo más importante, recuerda que un 5 son 6 créditos.

¡Mucho ánimo!

Inés