consejos lactancia
Querido diario

Consejos reales para la lactancia materna

Todo el mundo sabe de todo y te dirá que lo sabe mejor que tú…aunque no hayan dado el pecho nunca. Porque es de esas cosas que todo el mundo conoce cuando realmente desconoce.

Pero no, no vamos a hacer una lista de los mitos falsos de la lactancia. Para ser prácticas vamos a dar consejos reales que sí funcionan y te ayudarán con esa dura y preciosa etapa.

 

Conservar bien el pezón:

Cuando el bebé agarra mal el pecho para comer te utiliza como chupete, está demasiado tiempo la zona húmeda, el pezón se resiente.

En el mercado vas a encontrar un montón de crema para pezones, las únicas realmente aptas para su uso durante la lactancia son las que tienen de base lanolina. Se trata de una sustancia que sí está comprobada que protege el pezón sin dañar al bebé. De todas formas si usas cremas es recomendable que te la pongas en el pezón seco una vez que has acabado de amamantar. Si vas a dar el pecho dentro de poco, limpia con una gasa y suero fisiológico la zona.

Ante los pezones maltrechos mejor que las cremas es la propia leche. Cuando el bebé acabe de comer, saca un poco más de leche y úsala como si fuera una crema. La leche materna te va a hidratar y ayuda a cicatrizar en el caso de alguna micro herida.

 

 

Discos de lactancia:

Lo mejor es no usarlos porque ayudan a tener la zona húmeda y eso es riesgo alto de grietas. Sé que resultan incómodas las manchas de leche, pero es algo con lo que se tiene que vivir durante la lactancia.

 

Te van a mirar:

Somos mamíferos, el bebé va a tener hambre en el momento más inoportuno. Son hechos, y que la gente te va a mirar las tetas, es otro. No lo vas a poder evitar, se les van los ojos. Es una falta de respeto, obviamente. Pero si no fuera algo “tan extraño” dentro de nuestra sociedad y lográramos normalizarlo… los mirones serían menos.

 

Masajes:

Si te suelen molestar los pechos, masajéalos (o mejor que te lo hagan que es relajante y tener un recién nacido estresa mucho), e incluso agítalos suavemente para que las glándulas estén estimuladas.

Hay multitud de vídeos en YouTube, pero aquí te dejo uno de un masaje que realmente sirve:

 

El buen agarre:

Cuando el niño agarra bien el pezón (cuando lo hace solo, te va a parecer un lujo asiático), los problemas son menos.

Es importante que el bebé no agarre solamente el pezón, ya que así no estimula bien para que la leche salga correctamente. Además no sacará leche suficiente y te puede llevar a casos de niños que se pasan el día en la teta. Un buen agarre, es un seguro de menos problemas, como perlas, mastitis, etc… ¿Y cómo es un buen agarre?

Es más sencillo de lo que parece, el bebé debe abrir bien la boca. Yo al mío desde que nació siempre le digo “abre grande”. Al principio te va a servir de referencia su nariz, luego ya va rodado porque ambos os vais a entender mejor. Su nariz tiene que mirar al pezón y con la boca bien abierta, agarrar un buen trozo. Nos va a dar la sensación que se la quiere meter entera, vamos bien. Esto crea un vacío en el pecho que hará que la succión sea más efectiva. Eso nos llevará a tomas más cortas y eficientes.

 

Estar cómodos:

Ambos tenéis que estar bien y a gusto. Que acabes con la espalda contracturada o el brazo tipo robot, no va a ayudar en nada a tu lactancia. Que el bebé esté cómodo ayudará a que la toma sea más sencilla, se desenganche menos y todo vaya más fluido. A cada niño le gusta una cosa, pero hay claves posturales que les van bien a todos. La cabeza controlada pero no sujeta cual aparato ortopédico. Durante la toma ellos respiran, hacen pausan y para ello es mejor que tengan cierta libertad para poder acercarse y alejarse del pecho.

La cabeza debe estar alineada con el cuerpo, para asegurar que la columna está derecha y no acaban después en posturas forzosas.

Y no te olvides de estar tú cómoda. No te bases en cosas como “bueno para un rato”, “se me ha olvidado”, “si eso luego”. No, leche, que no. Ponte cómoda y disfrútalo, es importante aprender a disfrutar de tu nueva vida. Ojo, un buen cojín de lactancia es el invento del siglo. No olvides, espalda recta, piernas en alto si puedes y nada de forzar (siempre que puedas, porque no veo yo lo de llevarte el cojín de lactancia a la sala de espera del pediatra… ocupa demasiado y te aseguro que vas a llevar un montón de bártulos. Welcome, bolsa de Mary Poppins)

 

Mastitis, perlas de lactancia:

Eso no solo se debe a un mal agarre, a una mala toma, etc… Las perlas de lactancia muchas veces se deben a un mordisco (ya sea un niño “desdentado” o con armas de destrucción de tetas masivas), y duelen un huevo de pato cojo.

Las mastitis además de ser tratadas adecuadamente, consultando con un médico y no mirando en San Google.

En ambos casos, el poner el bebé cual aspiradora humana es lo que más ayuda. En el caso de las perlas porque las logra “sacar” y en el caso de la mastitis, porque te alivia la infección producida por la obstrucción.

 

Estos casos de obstrucción y molestias de pecho por subida de leche masiva, son normales y tienen como solución ponerte al niño a comer como si no fuera un mañana. Si el niño no tiene hambre, te presento a tu aliado: el sacaleches. En mi humilde opinión, una de las mejores inversiones que puedes hacer ante cualquier problema de lactancia es un sacaleches de la marca Medela (que no me pagan hombre, que más quisiera yo que me costó un hígado de pato)

sacaleches medela

Bebe y come bien:

Hambre y sed, tus compañeras del embarazo, te siguen los pasos. La lactancia da mucha sed y hambre. L alimentación sigue siendo importante, para dudas sobre lo que puedes comer o tomar la mejor web es esta.

Al igual que lo que comías durante el embarazo llegaba al bebé, “haciendo que los sabores le suenen cuando empiece a comer”, durante la lactancia el proceso es parecido. Dependiendo de lo que comas, la leche tendrá un sabor y otro, en matices sutiles que el lactante podrá notar. Todo esto es una gran ayuda para cuando empiecen a negar comida o a acogerla con ganas. No debemos olvidar que se necesita estar muy bien hidratada durante la lactancia en beneficio de la madre que tiende más a la deshidratación.

 

El dedo meñique, tu nuevo amigo.

Sí, el dedo meñique tiene habilidades que desconoces. Es tu nuevo aliado, en dos funciones bastante interesantes. Comprobar que respira durante la toma. Las narices de los lactantes están preparadas para amamantar, por eso todos los recién nacidos tienen esa nariz chatita tan mona… para poder respirar incluso ante la megateta. De todas formas, comprobar con el meñique el paso de aire te va a asegurar que la postura está bien y te va a dejar tranquila.

Pero la función por excelencia del querido meñique es sin lugar a dudas, al finiquitar la toma o cuando necesitas quitar al niño.

Como dije antes, cuando se agarra bien hace vacío. El aire no entra y si te quitas más al niño puedes tener bastantes problemas en el pezón, con grietas, etc… Aquí entra el meñique, que acaba con el vacío con un simple gesto. Introdúcelo un poco en la boquita del bebé. Cierras el vacío, pezón sano y salvo.

 

Pezoneras:

Sobre todo en el hospital y al principio de la lactancia, son un seguro. No todos los recién nacidos saben agarrar bien, no todas tenemos el tamaño ideal de pezón para el tamaño de boca del bebé. Las pezoneras son una herramienta útil cuando el agarre es dificultoso o, en ocasiones, un infierno. Recuerda que hay varias tallas.

Mi recomendación, si quieres dar el pecho mete un par en la bolsa del hospital.

 

Por último, mi consejo general es que disfrutes de la lactancia. Recuerda, que no tiene que doler, ni ser un sufrimiento, que todo tiene solución. La leche materna es efectivamente el mejor alimento para el bebé. Pero, tu salud mental y emocional es otra de las mejores cosas para el bebé. Olvida la culpabilidad, los prejuicios. Sois el recién llegado y tú. En el caso de tener pareja, sois vosotros y el recién llegado. Los mitos, los dires y diretes, las opiniones agresivas o idiotas, ni las escuches.

 

La lactancia es una opción de crianza y alimentación, no sentencies a una madre decida lo que decida.

 

Ainhoa Escartí

Compartir:

Login