Mi mejor amiga y yo llevamos juntas más de media vida, nos conocemos desde el instituto y casi que hemos crecido juntas. Hemos estado presentes la una en todos los momentos importantes de la otra: bodas, divorcios, partos, enfermedades, entierros, logros, fracasos… para mí puedo decir que es como una hermana.
Hemos hablado siempre prácticamente a diario. Ella no se encuentra en su mejor momento debido a problemas con sus hijos ya adolescentes, historias del trabajo, cuestiones familiares y varias cosas más que le han venido a la vez.
No tengo muy claro aún cómo, pero empezó a dar unas clases de una disciplina que es como una movida energética donde un instructor mueve la energía de tu cuerpo y tu alma (o algo así es lo que me ha parecido entender). Hasta ahí todo perfecto, si a ella ese ratito le servía para encontrarse mejor, me parecía genial y se lo aplaudía.
Si conocierais a mi amiga antes de esto, no la reconoceríais ahora. A medida que fue cada vez indagando más en el mundo espiritual y en concreto de la organización que impartía estas clases, cambió radicalmente. Pasó de ser una mujer práctica y cosmopolita a ser una persona alternativa… de pincharse bótox ha pasado a no maquillarse siquiera, de ser muy presumida a dejarse las canas, de ir en tacones a por el pan, a vestirse con ropa holgada y sostenible y de comerse los Mcdonalds de dos en dos, ha pasado a sólo comer productos de la tierra y que sean ecológicos…
Me considero una persona muy abierta y respetuosa, y en las conversaciones que teníamos por entonces, ella me explicaba que era lo que le hacía feliz, y yo, aunque me resultaba raro ese cambio tan radical en 6 meses, seguía apoyándola.
Ya por entonces empezaba a notarse su cambio de discurso en general, pero es que ahora son la base de su vida. No sólo los ejemplos que he dado, que al final son lo de menos, sino su mensaje constante de que “somos vehículos para las finalidades del señor”, que ella sólo necesitaba la paz interior que ahora tenía, que todo lo demás era ruido, que ella entendía que nadie la pudiera comprender porque sólo unos elegidos comprenderían su camino… Dice que ha tenido una especie de revelación y que ya eso va a marcar su vida para siempre porque es el camino que quiere seguir.
La cosa está en que a raíz de todo esto, también ha hecho cambios importantes en su vida. Recientemente ha dejado a su marido, ha dejado su trabajo y ha invertido todos los ahorros que tenía en montar ella misma clases de esta disciplina. No ha querido decirme qué pinta la organización en este nuevo negocio pero sé que forman parte de él. Según me ha explicado, su mentora, que de pronto ha pasado a ser su súper mejor amiga, ha visto en ella mucho potencial energético y cree que ella también puede hacerlo.
A mí hace meses que todo me suena ya excesivamente raro y le he preguntado abiertamente si no la estarán captando en alguna secta, a lo que ella me responde que si me creo que es tonta, con la coletilla siempre de que “nadie me puede comprender si no ha tenido la revelación que he tenido yo”.
Le digo que intento comprenderla pero que me cuesta, porque no parece la misma persona, y porque me da argumentos que yo no puedo sostener, pero lo cierto es que se está alejando de mí. Hemos pasado a hablar sólo de cuando en cuando y si toco el tema espiritual, sale corriendo, porque dice que no la comprendo y que no quiere a nadie cerca que le reste ahora que ha encontrado su camino.
He hablado con su madre y con su hermana, porque me tiene muy preocupada, pero ellas están en el mismo punto que yo, ya que mi amiga les ha dicho de manera igualmente clara, que no va a consentir que nadie de inmiscuya en sus asuntos espirituales, porque ahora son su vida, y que si tiene que cortar relación con quien sea, lo hará.
Este tema me angustia mucho porque no sé si puedo ayudarla ni cómo…
Anónimo
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