El maravilloso mundo de las olivas, las aceitunas, el aperitivo perfecto con el que acompañar un buen vermut, esa cervecita o un vinito bajo el sol. La aceituna ha marcado nuestros picoteos desde tiempos inmemoriales, esto es un hecho. Y es que su sabor ha logrado conquistarnos. En sus múltiples variedades, desde las de manzanilla con hueso a las aliñadas. ¡Tremendo manjar!

Y aquí, la reina de abrirse su buen botecito de olivas ante cualquier coyuntura, cuando pensaba que lo había visto todo en este mundo… ¡párate ahí, amiga! Un paseo por la zona de aperitivos de mi supermercado de confianza me abrió las puertas a un mundo nuevo. Bueno, quizás un mundo nuevo es decir demasiado, dejémoslo en que personalmente no tenía ni la menor idea de que existían en el mercado aceitunas de tan dispares sabores.

Por si todavía no las conocéis (se lo hice saber a una amiga y se rio de mí diciéndome que esto de novedad tiene poco) ciertas marcas de las que ahora os hablaré han sacado al mercado aceitunas con rellenos, cuanto menos, curiosos. Saliéndose un poco de la clásica rellena de anchoa o aquella completamente mancillada por un pepinillo. Así que como a mí dame una cata y me harás feliz, allí que nos fuimos mi pequeña familia y yo a dar buena cuenta de aquellas extrañas recetas.

Aceitunas ‘El Torreón’ rellenas de limón

Empecemos por lo más sensato. Combinación limón-aceituna no puede salir mal ¿no? Son sabores que se pueden complementar perfectamente. Al abrir el bote el olorcillo a limón ya es curioso y al probarlas ¡ojo al descubrimiento! Dentro de la aceituna encontrarás un pequeño pedacito de limón, que al morder ofrece ese toque ácido tan característico. Nos gustaron, de hecho el bote fue bajando durante el aperitivo mientras repetíamos sin cesar que limón+olivas es éxito asegurado.

Aceitunas ‘Serpis’ rellenas de chili

Quizás las más normales puesto que en banderillas se pueden encontrar. Aquí tenemos una aceituna con un buen pedazo de chili en su interior. Ni que decir tiene que el sabor picante era de esperar. Ya al destapar el bote el olor del chili avisa: No apto para aquellos que no soporten el picante. Es mi caso, pero todo sea por dar fe del sabor, me metí una entera en la boca y pude ver las estrellas de lo que aquello picaba, pero sin más. Al igual que te puedes comer una banderilla de esas picantonas, lo mismito pero tan solo con la olivilla. A mi marido le han encantado, yo con una ya tuve más que suficiente.

Aceitunas ‘Jolca’ rellenas de jamón serrano

Aquí se viene ya una de las variedades que más nos llamó la atención. Parafraseando al gran Joey Tribbiani: ‘Las aceitunas me gustan, el jamón serrano me encanta…‘ Pues no, epic fail en esta creación que puede haber conquistado a alguien pero no a nosotros. Y es que en el interior lo que encontramos es una pasta que más parece un paté con sabor a jamón que un relleno de jamón en condiciones. Claro que sabemos que el jamón serrano en la humedad de las aceitunas puede perder propiedades, pero si vas a rellenar tus aceitunas de una pasta similar a la comida de perro al menos avisa de que el interior es un puré. Nos dio grimilla, lo decimos.

Aceitunas ‘Serpis’ rellenas de queso manchego

Adictas al queso somos muchas, esto es una realidad. Y al igual que nos ocurrió con el caso de la variedad con jamón serrano, con estas teníamos las expectativas muy arriba. Al verlas ya nos sorprendieron, se podía observar el queso en el relleno y esto era muy buena señal. Siento decir que las buenas noticias terminan aquí. ¿Conocéis esa horrible sensación de estar comiendo algo que ya ha sido anteriormente masticado? Tal cual, amigas. Porque ese queso manchego que en Serpis dicen haber utilizado para darle el toque de sabor a estas aceitunas, es más bien un buen montoncito de una pasta blanca de textura muy cuestionable. El sabor, sí, podría acercarse al queso, pero queda por completo en segundo plano con la intensidad de la aceituna. Totalmente prescindible, al menos según nuestros paladares.

Mi Instagram: @albadelimon