Hace poco quedé con mi amigo Chris. Es un chico con el que trabajé hace años, pero con el que todavía quedo de vez en cuando para ponernos al día. De esas personas que, no importa cuando tiempo hayáis pasado sin veros, hablar con ellas se siente natural, como si el tiempo no hubiera pasado.
Total, que en esas estábamos, cuando le hice la pregunta del millón, y en las que se centran muchas de nuestras conversaciones. ¿Cómo han ido tus citas últimamente?
Sé que el chico lleva tiempo queriendo encontrar a alguien, pero se negaba a usar aplicaciones como Tinder o similares, por lo que siempre perdemos horas elaborando planes para que conozca chicas, y analizando las citas que tiene en busca de señales que indiquen que todo va bien o fatal.

En este caso, no hizo falta recabar mucha la información para saber que todo iba fatal, pero al menos nos dio material del que hablar para casi toda la tarde.
Resulta que, últimamente, visitando a sus padres, se encontró con su primer amor por casualidad. Nunca llegaron a nada en su día, y se habían perdido la pista hace muchos años, pero siempre se quedó con la cosa de que había algo pendiente ahí. Aprovechando el encuentro y la melancolía que le invadió, le pidió el teléfono y días más tarde quedaron a cenar. Pero todo se truncó rápidamente. No habían ni siquiera empezado el primer plato cuando, de la nada, le dijo que ella era una gran defensora de que la tierra era plana. Así, sin anestesia ni nada.
Intentando salvar la noche por los buenos tiempos, o por las ganas de meterla en caliente, no lo sé, intentó obviar la frase y seguir como si nada hablando de otras cosas.
Pero ella no perdía oportunidad para sacar el tema.
Finalmente, decidió seguirle el juego. Si ya iba a gastarse el dinero en cenar, al menos intentaría pasarlo bien. Aunque no fuese de la forma que originalmente había pensado.
Así que empezó a preguntarle sobre el tema. Bueno, más bien solo preguntó una vez, y la chica se emocionó tanto que empezó a hacer un monologo ella sola explicando el asunto.
Por lo visto, la tierra es plana. Pero la gente no lo sabe. En los confines de la tierra, en ambas esquinas, hay todo un ejército de personas guardando los linderos. Esas personas pertenecen a los gobiernos de los distintos países del mundo. Y se encargan de asegurarse de que el secreto no salga a la luz. Su misión en la vida es estar allí, de barrera, y disparar sin piedad a cualquiera que se acerque a descubrir la verdad. Por eso nadie ha podido nunca probar su teoría.

Ella, por su parte, pertenece a un pequeño grupo de gente que ha conseguido abrir los ojos ante tal manipulación gubernamental, y no pierde la ocasión de intentar conseguir mas adeptos a la causa. Además, añadió que nunca podría tolerar una relación con una persona que no fuera tan iluminada como ella, si la persona no era capaz de abrir los ojos, no lo quería en su vida.
Ni que decir tiene que la cita no llegó a nada más. Cenaron, y Chris salió de allí corriendo como alma que lleva el diablo.
Pero al menos tuvimos material del que hablar por cuatro cervezas enteritas.
Andrea M.