Creo que de vez en cuando hay que frenar un poco el carro, parar en seco y reflexionar. Como mujer hetero feminista y fiel devota del movimiento body positive  de vez en cuando me encuentro sumergida en conversaciones terroríficas en las que jamás me creería capaz de participar. Autocrítica: dejemos de ridiculizar a las personas por el tamaño de su pene

No entiendo cómo somos capaces de tener una lucha abierta, una batalla diaria, un objetivo que conseguir. Que todas las personas miren más allá de nuestro físico.

Y luego nos dediquemos a hacer justo lo contrario con las personas que nos rodean.

Lo hacemos sin querer, sin darnos cuenta, estamos sensibilizadas con nuestra lucha y enseguida nos saltan las alarmas cuando alguien se pronuncia en su contra.

Comentarios como ‘eres guapa de cara’, ‘con menos kilos te verías mejor’, ‘deberías comerte un par de cocidos que estás muy flaca’ o ‘yo con eso puesto no saldría a la calle’ ya nos los toleramos.

Sin embargo luego nos dedicamos decir cosas como ‘uy, qué poco pelo, yo con ese no, que es calv0′, ‘¿en serio está con ese si es más bajito que ella?’ o ‘la peor noche de mi vida fue con un tío que tenía micropene, qué mal lo pasé’.

Y lo soltamos así, entre risas, sin darle importancia, como si no fuera con nosotras.

Y va con nosotras, va muy con nosotras. En este artículo me voy a centrar en los ataques a las personas con pene, pero definitivamente va en todas las direcciones posibles. De mujeres hacia otras mujeres, de hombres a mujeres, de hombres hacia hombres… La verdad que tenemos una sociedad preciosa.

Pero me chirría, me descoloca, no entiendo cómo nosotras, mujeres body positive en lucha activa ridiculizamos a los señores sin pestañear por motivos físicos que son incapaces de resolver.

El tamaño del pene no es algo que se elija, no es algo que se pueda cambiar, es algo que viene de nacimiento y con ello tienen que vivir toda la vida.

No sé cuántas veces me he encontrado en conversaciones de bar ya sea con cervezas o con café. Rodeada de mujeres sabias y poderosas, alguna ha contado el horror de noche que tuvo una vez con un hombre porque tenía la pollx pequeña.

Todo eran risas, estábamos todas descojonadas, alentando el comentario, el jolgorio.

Es cruel. Es muy cruel que hagamos cosas así, nosotras no querríamos que eso nos sucediera, así que vamos a dejar de hacerlo.

Por supuesto, no estoy hablando de gustos, ni muchísimo menos, a ti te puede no gustar un picha pequeña y eso está estupendo, pero reírse de ella y de su portador, ridiculizarla y dejarla por tierra es algo que tenemos que dejar de hacer de una vez por todas.

¿No te gusta? No repitas. ¿Se lo quieres contar a tus amigas? Hazlo, pero sin comentarios hirientes, sin toques irónicos, sin hipérboles, sin que sea un chiste. Porque duele, porque todos somos personas y así lo único que hacemos es perpetuar cánones de belleza imposibles que no hacen bien a nadie.

Además, que hay muchísimas formas de mantener un sexo estupendo y de calidad sin necesidad de que haya un trabuco entre las piernas de un integrante.

Corrijamos, viremos, seamos más fuertes. La guerra sigue, pero la batalla ya la tenemos ganada <3