Antes de ser madre, de tener que educar a una criatura, todo parecía mucho más sencillo. No le damos tantas vueltas a las cosas, por lo que solemos tender a comentar o a simplemente tirar de dichos populares que creemos que pueden servir para lidiar en algún momento con un pequeño ser que pulule a nuestro alrededor.

Pero como os decía, todo cambia cuando ese renacuajo es nuestro hijo o nuestra hija, y cuando realmente somos conscientes de que esas frases que parecían no tener importancia en verdad son armas de doble filo que pueden llegar a hacer mucho daño a nuestros hijos. Porque cuando la sociedad te repite a diestro y siniestro el mismo eslogan sobre un ser llamado Coco que vendrá a buscarte por la noche, tú acabarás creyéndote que es verdad y dormirás con ese miedo hasta que los años te demuestren que todo era una pantomima.

Y como éste, tantísimos más. Me niego a que mi hija viva limitada por cuatro chorradas que le puedan soltar a su alrededor, así que es lo que hay, estas son algunas cosas que no quiero que le digas a mi hijo o hija.

Que jugar a los superhéroes es de niños

Porque aunque estemos viviendo una etapa de cambios y normalización, todavía hay quien se empeña en darles a ellas muñecas y a ellos aventuras. No es no, mi hija se divertirá siendo Spiderman o cocinando para sus bebés, sin que nadie tenga que criticarla por ello.

Que llorar es de niñas

No hace mucho en un parque escuché a un abuelo decirle esto mismo a su nieto, que se acababa de caer de un columpio y lloraba desconsolado. Se ve que para algunos eso de soltar la lágrima y demostrar que estamos hechos de piedra, es solo para señoritas. Otra falacia para borrar del ideario popular, aquí llora todo el mundo, porque por suerte todos sentimos y tenemos nuestros momentos.

Que pegarle a una niña es sinónimo de que te gusta

Aquel famosísimo ‘los que se pelean se desean‘ puede sonar a romance infantil o a vanalizar el maltrato en potencia. Y no exagero, es la realidad. Si les enseñamos a los críos que pegar o insultar es sinónimo de cariño o amor, esa será la idea que guardarán durante mucho tiempo. ¿Te gusta esa niña? Pues díselo, cuídala y dale todo el cariño que merece.

Que hay colores para niños y para niñas

Y es que hoy en día es habitual lo de entrar en un comercio de ropa y ver dos zonas diferenciadas. La de ellos con coches y ropa azul, y la de ellas, a reventar de princesas y vestidos de tul y rosa chicle. Vestí a mi hija desde pequeña con colores indiferentes, y perdí la cuenta de la cantidad de gente que dio por hecho que había tenido un niño por llevarla con pantaloncitos y jerseys oscuros. Algún día esto cambiará, estoy segura, pero está siendo un proceso muy lento.

Que qué malo es por no darte un beso

Si mi hija no quiere darte un abrazo o un beso es porque no le apetece y fin de la discusión. ¿Acaso a las personas mayores se nos increpa por no querer tener un acercamiento físico con alguien? ¡Ah sí, es delito! Pues con los pequeños deberíamos utilizar ese mismo rasero. No le digas a un niño que es malo por no querer besarte, y ni se te ocurra robarle un beso cuando claramente ha demostrado que no le apetece. Son niños, personas, y el respeto es lo primero.

Que hay que ayudar a mamá en casa

Ahora que mi hija ya tiene edad de ser una más en según qué tareas del hogar, me encanta que comprenda que sus cosas son su responsabilidad. Llegar a casa y que coloque sus zapatos en su sitio, guarde su chaqueta y que si desordena su cuarto así se mantendrá hasta que decida ponerlo todo en su lugar. Muchos la felicitan por ayudar a su mamá en casa, pero es que ni tiene que ayudar ni soy yo la que organiza todo esto. En casa somos tres y cada uno hace su parte, así de claro.

Que los sueños no se cumplen

Es muy injusto decirle a un niño que todas esas ilusiones que ahora le rondan por la cabeza son solo eso, sueños imposibles que jamás se harán realidad. Sin necesidad de engañarlos ni de vivir en una mentira, ¿no es preferible demostrarles que hay cosas por las que sí se puede luchar? No todo en esta vida tienen que ser verdades que duelen. Lo bonito no hay por qué omitirlo.

Que los niños no juegan con muñecas

Pues exactamente lo mismo que el que ellas sean superhéroes. Que un niño quiera tener una casa de muñecas o preparar los biberones para sus bebés solo nos demuestra que la sociedad en igualdad es un hecho, y es magnífico. Vestir Barbies o pasear el cochecito del bebé puede ser cosa de todos, y no solo de niñas destinadas a estar guapas para cuidar de sus familias.

Que si se porta mal vendrá el Coco a buscarlo

Si te portas mal habrá una consecuencia, pero bajo ningún concepto entrará un monstruo en tu habitación para raptarte. La historia del Coco, desde que soy madre, creo que ha sido la que más he escuchado por parte de desconocidos dirigiéndose a mi hija. Si tiene un berrinche en la calle ‘uy, que va a venir el Coco‘, si no quiere comer ‘va a venir el Coco‘, si no quiere entrar en la clase ‘viene el Coco‘… Estoy del Coco y de sus supuestas apariciones hasta el mismísimo. ¿Por qué comprarlos con miedo cuando es algo que jamás ocurrirá?

Que se ponen muy feos cuando se enfadan

Y esta es otra de esas frases que tanto gustan, aunque no entiendo muy bien el motivo. Un niño o una niña que lloran desconsolados y lo primero que se nos ocurre soltarles es que están feos, ¿de verdad? Yo me pongo en su lugar, en no estar pasando por un buen momento, y que alguien venga a decirme que cambie la cara que así no estoy guapa y lo único que me sale es mandar a esa persona a pastar al campo más lejano del continente. De nuevo es una falta de respeto que justificamos porque como es hacia ellos, hacia los niños, no pasa nada. ¡Y vaya que si pasa! Acompañar y no fallarles, muchísimo menos cuando están sufriendo.

Mi Instagram: @albadelimon

Fotografía de portada