Mi madre me crió sola, con todo lo que ello conlleva. Mi padre nos abandonó cuando yo era muy pequeña, casi no lo recuerdo.

A los años, mi madre conoció a otra persona y rehizo su vida; de esta relación nació una niña, mi hermana.  Mi hermana es ocho años menor y la quiero con locura, la verdad es que nos llevamos muy bien. Siempre me he desvivido por ella, y no le ha faltado de nada, ni por parte de sus padres ni por la mía.

Explico esto para que se entienda que no siento ningún rencor hacia ella a pesar de haber tenido el amor de unos padres que yo no he podido experimentar.

Mi madre se ha preocupado siempre por mí para que no me faltara de nada, pero nunca hemos tenido una conexión especial. En cambio, con mi hermana sí la tiene. Quiero que quede claro que lo que siento no es despecho por sentir que mi hermana es la preferida de mi madre, ni creo que sea eso lo que me afecta, lo que me afecta es no haber sentido el amor de madre que una debe sentir.

Nunca he tenido la sensación de poder confiarle mis cosas, siempre que lo he intentado me he sentido poco escuchada, bastante ninguneada y siempre ha parecido que no le gustaba mi forma de ser o de llevar mi vida. Cabe decir que llevo una vida muy normal, me dedico a mi trabajo, a mi pareja, y hace tiempo que estoy emancipada sin pedirle absolutamente nada.

Mi madre nunca me llama para saber cómo estoy, tampoco viene a verme. Si nos vemos es porque llamo yo o soy yo quien va a visitarla. Cuando veo la relación que tienen mis amigas con sus madres, muero de envidia. Se llaman a menudo, sus madres se preocupan por ellas, incluso algunas son sus primeras confidentes.

En mi caso, cuando he intentado explicarle algo en confianza a mi madre, al final lo ha acabado usando de una forma u otra para atacarme.

De pequeña, tampoco me sentí protegida por ella en el ámbito emocional, y ya hace años que no le cuento mucho de mi vida, simplemente aspectos superficiales que puede saber cualquier otra persona. Me siento huérfana, sin padre y sin una madre con la que haya podido tener una bonita relación materno filial.

A pesar de que ya soy adulta, me gustaría haber sentido alguna vez que mi madre se desvivía por mí, que ha hecho lo posible para saber cómo estoy, que he tenido un hombro en el que llorar, pero no ha sido así.

Siempre he tenido a mi hermana ahí, y a mis amigas, he tenido esa figura femenina de apoyo y comprensión, pero me hubiera gustado que esa figura femenina fuera la materna.

Echo de menos tener una madre que haga de madre, que no solo haya sabido mantenerme y darme unos valores como los que tengo, lo cual agradezco, sino una madre que me diera cariño, atención, a la que poder recurrir cuando siento un vacío o cuando siento desolación, y eso me pone triste muchas veces.

Cuando me ha pasado algo malo, no ha estado ahí; cuando le he dado alguna buena noticia, me ha mirado con indiferencia y ha cambiado de tema. Cuando veo la relación que tienen mi suegra y mi pareja, también siento mucha envidia sana. La veo a ella por él, y a él por ella, teniendo una relación tan bonita que siento que yo también hubiera querido tenerla.

Así pues, solo sé que si algún día soy madre, intentaré que mis hijos jamás se sientan como yo me he sentido, intentaré estar por ellos como nadie ha estado nunca por mí dándoles la confianza de saber que siempre que me necesiten podrán contar conmigo.