Tengo una amiga soltera abonada al Tinder que me cuenta sus aventuras y desventuras con los hombres. Me parto de risa con ella porque me cuenta cada anécdota… que si quedó con un tío súper guapo y lo hicieron en el baño del restaurante; otro día había quedado con uno y cuando apareció ni lo reconoció, parece ser que usaba fotos en el perfil de Tinder de cuando tenía 20 años, 20 kilos menos y la cabeza llena de pelo; o la vez que quedó con un pavo y apareció con su mujer porque, en realidad, querían proponerle un trío a mi amiga.

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Pero es que el otro día me cuenta que un chico le había preguntado, nada más conocerse, que cual era su body count.  Y yo: “¿Tu body qué?”. Cuando me explicó lo que significa eso del body count me quedé muerta.

Resulta que ahora hay hombres muy preocupados por saber con cuántos tíos te has acostado antes que con ellos. Y te lo preguntan en la primera cita, así, sin tapujos, sin que se les caiga la cara de vergüenza. Como quien te pregunta qué música escuchas.

Para quien haya tenido la suerte de no cruzarse con este término en TikTok o en una cita desafortunada: el body count es básicamente el número de personas con las que has mantenido relaciones sexuales. Y hay toda una corriente masculina obsesionada con que ese número sea bajo. Muy bajo. Casi inexistente, a ser posible. Si eres virgen, mucho mejor.

Porque, al parecer, una mujer con una vida sexual activa no está bien vista por estos señoros que tanto interés tienen en saber tu número de parejas sexuales.

Parece ser que somos una especie de coche de segunda mano con demasiados kilómetros. Sí, así de asquerosa es la metáfora que usan para definirnos si tu número de parejas sexuales se eleva más de lo que ellos consideran adecuado.

Lo mejor de todo es que ellos han podido tener una larga lista de amantes, pero si tú sobrepasas un número que para ellos es inaceptables, eres una red flag con patas (por no decir otra cosa más fuerte). Ya no eres digna de ser esposa porque ningún hombre que se precie se va a querer casar contigo. Ellos buscan una mujer con valores, que se respete y si es virgen, mucho mejor.

Mi amiga ya ha salido con alguno de estos machirulos y dice que cuando vienen con la preguntita de que con cuántos tíos se ha acostado, ahí pone punto y final a la cita. Y sinceramente, me parece la respuesta más sana y elegante posible. Porque si en la primera cita ya te están pasando una auditoría sexual, imagina cómo será el resto de la relación.

El body count es machismo reciclado con nombre en inglés, para que parezca moderno y menos rancio. Pero es el mismo de siempre: el que divide a las mujeres entre las que valen y las que no, las decentes y las fáciles, las que sirven para novia y las que solo sirven para pasar el rato.

Además, que cuando rozas los cuarenta y no has tenido una pareja estable durante mucho tiempo, pues el numerito se eleva, como es el caso de mi amiga. Porque eres una mujer soltera que disfruta de su cuerpo, de su vida y de su libertad.

O puede ser que tengas una edad, hayas estado media vida con tu novio del instituto, te has casado, has tenido hijos y de repente te divorcias. ¿Eres más válida cómo mujer por sólo haber visto un pene en tu vida? Pues no, tus circunstancias han sido esas, pero tu número de amantes no te define como mujer.

A mí me parece que esto no es más que una muestra de inseguridad por parte de estos señores. Tendrán miedo de no dar la talla, porque se creen que, a más parejas sexuales, más tíos con los que los pueden comparar y salir perdiendo.

O quizás sea simple pereza de no querer esforzarse en la cama. Porque claro, si estás con una mujer que no tiene experiencia, con cualquier cosa vale. Pero ya os digo yo que no hace falta haber estado con muchos tíos para saber si alguien es bueno en la cama. Eso se sabe. Se siente, se nota. La química, el cariño y la complicidad no entiende de estadísticas.

Así que, si te encuentras con uno de estos cretinos que quieren conocer tu número mágico para juzgarte por ello, mándalos al carajo. No tenemos que sentir vergüenza por haber disfrutado de nuestro cuerpo. Ni justificarnos. Y si el chico merece la pena, le dará igual tu pasado.